Fiorella Masís. 26 enero

La imagen captó la atención de las cámaras de televisión y luego generó diversas opiniones en redes sociales. Al final del primer tiempo ante Guadalupe, Wálter Centeno se quedó algunos minutos junto al joven Jordy Evans.

Wálter Centeno se quedó solo con Jordy Evans al final del primer tiempo. Foto: Rafael Pacheco
Wálter Centeno se quedó solo con Jordy Evans al final del primer tiempo. Foto: Rafael Pacheco

El lateral derecho la había pasado muy mal en ese costado, sobre todo por el buen desempeño de Royner Rojas, quien fue un problema para toda la zaga morada.

Paté dejó claro que no le estaba gustando el desempeño de su jugador de 18 años y decidió hablar con él previo a ingresar al camerino.

Evans atinó a mirarlo, escuchar y por momentos agachar la cabeza. Mientras eso sucedía, sus papás, Johanna Solano y Wálter Evans, miraban atentos la televisión.

El regaño o consejos de Paté hicieron efecto, porque Evans mejoró al momento de defender y, sobre todo, aportó en el empate momentáneo de 1-1. El oriundo de Limón provocó la falta de penal con que Saprissa igualó mediante Mariano Torres.

Cuando el réferi señaló la pena máxima, Evans se levantó con el rostro serio y fue felicitado por sus compañeros.

Ni cuando Centeno lo reprendió y tampoco cuando aportó, hubo grandes expresiones en su rostro.

Su mamá cuenta que después del partido solo intercambiaron algunos mensajes y el futbolista estaba tranquilo.

En poco tiempo, Evans ha demostrado ser un futbolista ecuánime. Cuando comete alguna falta, sea justa o no, escucha el pito y se retira.

Su reacción, de escuchar y luego mejorar, es parte de las enseñanzas que le han inculcado sus padres, quienes también lo preparan para distintos escenarios dentro del campo de juego.

“Nosotros siempre le hemos dicho que si alguien lo regaña es por aprendizaje; él está en ese proceso. Tiene que ser maduro y responsable, si no juega bien tiene que aceptar que le digan algo. Le hemos dicho que no se puede poner a pelear o discutir con nadie, solo escuche y piense”, contó su mamá.

Solano describió a su hijo como una persona serena y que difícilmente se enoja.

A su papá, Wálter, le gusta el arbitraje y ha pitado en partidos aficionados. Por eso también le han hablado del comportamiento con los silbateros.

“Habla con él y le dice que no se debe quedar frente al árbitro. Hace una falta y sigue, solo si lo llaman ahí sí, pero siempre con respeto”.

Jordy parece tenerlo muy claro, así como cuando llegue el momento de jugar con afición, algo que no le ha sucedido en su corto paso por Primera División.

“Hasta eso hemos trabajado con él, cuando haya afición le van a gritar y debe hacer oídos sordos, solo concentrarse en el partido. Tenemos tiempo de estar metidos en fútbol y uno tiene una idea, se han visto cosas que pasan con otros jugadores por reclamos o así”.

Una llamada de atención también ha estado dentro de esas lecciones aprendidas en casa.

“Siempre le decimos que tiene que callar, escuchar y contestar sí señor, aunque no tenga la razón. Después espera que se le baje un poco, porque si uno discute con cólera no pasa nada bueno. Luego puede preguntar qué pasó o cómo mejorar”, explicó Solano de forma contundente.

Evans se ha ganado la confianza de Wálter Centeno desde el torneo anterior, cuando fue el joven tibaseño con más minutos en cancha.

Su desempeño convenció al estratega, quien lo ha incluido de titular en los cuatro partidos del Monstruo en este inicio de año.