Fútbol Nacional

Cristhian Lagos se lleva al retiro historias de humildad y coraje

Los momentos más significativos e íntimos en la carrera de Cristhian Lagos son ahora contados por quienes los vivieron de cerca.

Cristhian Lagos llegó al fútbol salido de una finca bananera, en los inicios de la segunda década de los 2000. Esa historia ya se sabe. Pero la del delantero que 13 años después decidió colgar los botines y recorrió camerinos como el de Saprissa, Alajuelense, Herediano, Santos, Brujas, la Selección Nacional, entre otros, es lo que tiene detalles desconocidos.

Lagos, como todos los jugadores, tuvo épocas en las que pasó desapercibido, pero lo cierto es que el cariño y el respeto de sus colegas, aficiones y los diferentes gremios vinculados al ‘deporte rey’ tico se lo ganó, porque además de ser un depredador del área rival fue buena persona.

De Cristhian nunca se dudó de su esfuerzo, su entrega, su don de gente y por supuesto sus goles, porque cuando anduvo en buena forma física y con continuidad de minutos fue imparable para las defensivas: los 100 goles en Primera lo respaldan y el título de máximo goleador histórico del Santos.

“Pues de lo que te puedo decir de Lagos es que de los jugadores que he tenido puede ser uno de los de más corazón, coraje, esfuerzo; quería jugar siempre”, recordó César Eduardo Méndez, quien logró potenciar al máximo al futbolista con Santos de Guápiles, en 2012.

“Ese torneo en el que logramos eliminar a Saprissa y llegamos a la final con Heredia... en ese torneo, en el primer partido del campeonato él se hizo una fisura en su muñeca y jugó vendado todo el torneo. No quiso hacerse el tratamiento y no paró durante todo el torneo; su hambre por jugar era tal que esa fractura él nunca se la curó”, expresó Méndez.

Los trabajos de carga que ya había tenido en su vida, pues siempre tuvo que luchar por cada grano de arroz que se comió, le dieron a Lagos el carácter para reponerse de una serie de golpes: quedar fuera de Alajuelense, burlas por su forma de ser y hasta por su forma de hablar.

“Es que eso es él, un gran luchador que superó el bullying, superó etapas donde mucha gente hablaba que lo habían quitado de la Liga porque no daba más y creo que cuando llegó a Santos después de eso recuerdo que le dijimos que a mí no me tenía que demostrar nada, porque yo confiaba en él y si él quería demostrar algo que fuera él mismo. En ese momento, cuando él sale de la Liga, él estaba en el suelo”, contó Méndez.

“Él se iba a retirar y había hablado para un trabajo en el ICE en Siquirres; ya iba a entrar a trabajar, pero lo llamamos y al final,, pues para sorpresa de muchos se levantó del suelo”, agregó.

Como compañero siempre fue leal, cercano y hasta preocupado por los otros. Con el tiempo desarrolló un liderazgo que pocos le habían notado.

“Cristhian fue un gran compañero, es una persona genial. Cuando llegó a Herediano yo sabía que era una gran persona, un gran jugador; sí le costó el tema del peso, pero en Herediano siempre se cuidó, al punto que logró ser goleador con nosotros tanto en el torneo nacional como en la Concacaf”, recordó Óscar Esteban Granados.

Sin duda el episodio que más marcó la carrera del romperredes en una cancha no fueron sus goles sino el día en que su vida corrió peligro. Una noche de Liga de Campeones de la Concacaf, en un juego América - Herediano, en el Rosabal Cordero, el atacante recibió una patada en su cabeza. Un rival tomó el cráneo del jugador como si fuera el balón.

Lagos inexplicablemente terminó el encuentro, pero luego en el camerino se desmayó y en un momento la angustia invadió ‘La Casa de Don Eladio’.

“Esa patada con el América, el susto fue después del partido cuando se desmayó, tuvimos que ir a verlo al hospital. Fue una jugada muy mal intencionada, se vio que quería patear la cabeza, fue un golpe en seco, pero cuando vimos que siguió jugando dijimos: es fuerte, pero cuando vimos el desmayo fue duro porque no reaccionaba y cuando se lo llevaron fue más la preocupación”, revivió Granados.

Lagos también tuvo sus pruebas en el exterior, como cuando estuvo en la India y una bacteria estomacal lo hizo pasar cuatro noches en estado crítico.

“Yo me entregué a Dios en ese momento y le dije: ‘si tiene que pasar, que pase’. En eso cerré los ojos y escuché una voz que me dijo: ‘Todavía no es su momento’... Inmediatamente me desperté”, confesó en una entrevista con La Nación en 2021.

Al igual que en el fútbol, Lagos siempre luchó, no se cansó de remar contra la corriente y consiguió muchos objetivos impensados: estar en la Selección Nacional, ser campeón nacional y vestir la camisa de los tres equipos con más títulos en Costa Rica.

Cristhian Lagos se va del fútbol pero sin duda ya es recordado por su entrega, sus goles y sobre todo su humildad y don de buena persona. Lagol deja la pelota como deseaba: siendo ejemplo de humanidad para sus dos razones de vida, sus hijos: Fabiola y Hernie.

Esteban Valverde

Esteban Valverde

Periodista en la sección de Deportes de La Nación. Licenciado en Periodismo Social en la Universidad Internacional de las Américas. Escribe sobre legionarios.

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