Cristian Brenes. 1 agosto, 2016

Cartago. Cartaginés encontró en la táctica fija a su arma letal para dejar tendidos a los oponentes, al punto de que los cuatro goles que registra en el Invierno llegaron a balón parado.

Si bien es cierto a los brumosos se les dificulta culminar con éxito sus ataques terrestres, los bombardeos en cada táctica fija le dan los frutos suficientes para estar metidos entre los cuatro mejores del certamen.

Este domingo se apegaron a este libreto y superaron a la UCR con un cabezazo de Kevin Fajardo, tras un servicio de tiro libre de José Carlos Pérez y un cobro de penal de Ricardo Blanco.

Esos tantos se suman al que consiguió Rándall Alvarado de cabeza en el empate contra Carmelita, luego de un cobro de falta de Néstor Monge, y el de Jorge Alejandro Castro de derecha, en un tiro de esquina para ganarle a San Carlos.

Los blaquiazules explotan una virtud que se abre principalmente gracias a la altura de cuatro de sus defensores, quienes son los encargados de liderar al equipo en cada oportunidad que se les presenta.

Alvarado con su 1,89 metros, Mauricio Mazzetti con 1,87 m, Carlos Johnson con 1,85 m y Fajardo con 1,80 m, tienen libertad para buscar el tanto por los aires o liberar a un compañero.

“Tenemos gente alta. Siempre vamos con la convicción de anotar y se nos está dando para abrir juegos cerrados. En mi caso, había tenido una clara en Limón y otra contra Carmelita, y finalmente se me dio”, dijo Fajardo.

La ejecución en cada lanzamiento es determinante para el técnico Jeaustin Campos y por eso le insiste a sus jugadores en dar buenos servicios y buscar siempre a los referentes.

“Si no hay un buen cobro difícilmente algún compañero anotaría. El profesor me pide que me tome con calma cada lanzamiento, que lo piense bien y analice . Se practica mucho y así se ganan partidos por la fortaleza de varios compañeros”, afirmó Pérez.

Pese a esto, Campos no quiere depender del balón parado y dice que mejorarán en elaboración.