José Pablo Alfaro Rojas. 3 abril

Anthony López golpea bien la pelota. Es zurdo y de estatura promedio, no tiene risos, pero sí una formación rojinegra desde las bases. Es volante, como su padre y su tío, causantes de que hoy en día se le mida con una vara un poco más alta de la normal.

Él lo sabe. Wílmer López, leyenda y figura insigne de la Liga, fue quien lo hizo debutar en Primera, durante su breve estancia en el banquillo. Anthony lleva el apellido de su tío Wílmer, del que ha tenido que despegarse para forjar su propio camino en Pérez.

Anthony López conduce la pelota, mientras es presionado por Rándall Azofeifa. Fotografía: José Cordero.
Anthony López conduce la pelota, mientras es presionado por Rándall Azofeifa. Fotografía: José Cordero.

No es sencillo. Las comparaciones son inevitables. El mediocampista carga sobre sus hombros que simplemente está aprendiendo a sobrellevar.

"Es algo con lo que he tenido que vivir toda mi vida. Sabía que sería difícil por lo que hizo mi tío y mi papá (Harold López), pero desde el principio me enfoqué en jugar al fútbol, he decidido crear mi propia historia", explicó Anthony.

Después de un torneo complejo, en el que jugó a cuentas gotas, pero apareció con un buen gol en la cuadrangular, López encontró algo de regularidad en esta campaña. Ya suma 13 partidos y dos anotaciones con los generaleños.

A sus 22 años, tal parece que su futuro está más cerca del Valle de El General que de la Liga, en donde lo incluyeron en la negociación para firmar a Porfirio López.

Anthony lo niega y asegura que aún no finiquita su vínculo con la Liga ni negocia un nuevo contrato con Alajuelense. Por lo visto, está más cerca de PZ.

“Este paso por Pérez me ha hecho crecer demasiado. Gracias al profesor (José Giacone) que me ha dado la oportunidad de jugar y mostrarme”, explicó López.

Su tío, Wílmer, afirma que a veces el camino para llegar a un equipo grande conlleva regularidad, algo difícil de alcanzar en los equipos tradicionales.

"Él tiene buenas condiciones. Es un muchacho joven y con futuro, lo que necesita es continuidad y respaldo”, explicó Wílmer.

"A veces por ganas de estar en un equipo grande, los futbolistas se quedan ahí y cuando se dan cuenta tienen 25 años y se les hace muy tarde para demostrar. Si le van a dar regularidad, no estaría mal que se quede en Pérez Zeledón", agregó.