Esteban Valverde. 14 agosto
Álvaro Saborío marcó su gol 100 en el juego que San Carlos venció 2 a 1 a Grecia. Fotografía: John Durán.
Álvaro Saborío marcó su gol 100 en el juego que San Carlos venció 2 a 1 a Grecia. Fotografía: John Durán.

Álvaro Saborío llegó a los 100 goles en la Primera División de Costa Rica. Cuando se alcanza una meta siempre se repasa mentalmente el trayecto para llegar a ella y esta ocasión no fue la excepción.

El centrodelantero mundialista con Costa Rica en Alemania 2006 analizó en frío la cifra que alcanzó, recordó sus tantos más importantes y también reveló el momento más complicado como jugador de la máxima categoría.

Además, Álvaro enfatizó que todavía le faltan metas por alcanzar, al punto que tiene muy claro cuál es el tipo de anotación pendiente de hacer... Él sueña con un tanto olímpico; sin embargo, es consciente que esa es difícil de hacer porque siempre debe estar en el área rival peleando; prefiere centrarse en otra maniobra para concretar.

—¿Qué significan los 100 goles en Primera División?

La verdad es que los 100 goles en la Primera División significan ponerme en la historia, entrar en esa lista de muchos jugadores, ser parte del fútbol nacional y eso es algo muy bonito para mí. La verdad quedo muy contento por eso.

—La gente dice que Saborío llevaría 400 goles si no se va del país. ¿Usted qué opina?

Eso es bueno, me tienen mucha fe, pero sí creo que llevaría los 400 goles, estando fuera del país llevo casi 300, pues si uno saca cuentas (risas).

—¿Cuál es el gol que nunca olvidará?

Mis dos primeros contra Limón. Esos fueron muy importantes porque eran mi debut y yo tenía la expectativa de ser jugador de Primera, ese era un sueño para mí. Siento que debutar de esa forma fue muy importante.

—¿Cuál es el tiro que siempre quiso que entrara, pero no fue gol?

Esos son muchos, no tengo memoria de los que no entraron.

—¿Cuál fue el gol que más le dolió hacer?

Ninguno, todos dejan una sensación de felicidad.

Álvaro Saborío festeja la anotación que le marcó a Saprissa en el Carlos Ugalde Álvarez. Fotografía de Diana Méndez
Álvaro Saborío festeja la anotación que le marcó a Saprissa en el Carlos Ugalde Álvarez. Fotografía de Diana Méndez

—¿Cual fue el gol que más le gustó a su papá, Álvaro Grant McDonald?

Mi familia en general me felicita por todos, saben que eso es un esfuerzo semanal, saben que uno tiene responsabilidad de anotar, tengo varios que han sido muy buenos y bonitos.

—¿Cuál es el gol que siempre ha querido anotar, pero todavía no ha podido?

De chilena, siempre he querido hacerlo... como el de Cristiano Ronaldo a la Juventus. Como goleador he hecho goles de varias formas, pero yo lo he conversado con muchos amigos que solo me falta de chilena u olímpico...

Claro, yo sé que olímpico jamás lo voy a hacer, entonces lo buscaré de la otra forma.

Le puedo decir que un día de estos me voy a animar y simplemente lo voy a hacer y entrará (risas).

En los entrenamientos lo he intentado, pero bueno, hay que hacerlo a ver...

—¿Cuál es el golazo que siempre imaginó y sí pudo hacer?

Hacer un gol de media cancha como el que hice en Limón (en el primer partido de este torneo), fue muy bonito conseguirlo. Anotar de media cancha era un sueño y también quedé muy conforme porque la jugada de todo el equipo fue muy buena.

—¿Cuál es el portero más difícil de vencer?

A todos les he anotado (risas), pero tal vez el más difícil era Álvaro Mesén porque no le hice muchos.

—¿Cuál es el partido que nunca olvidará?

El primero contra Limón, es que ese partido como que me dio un aire a decir sí puedo jugar en Primera, me hicieron muchas entrevistas, viví como un jugador de verdad. Salían cosas, después de ese partido yo empecé a generar interés.

—¿Cuál es el peor partido que ha tenido?

Cuando me lesioné de la tibia. El 25 de enero del 2005 en un juego ante Belén me fracturé y tuve que estar tres meses de baja. Me acuerdo de eso y siento el dolor.

—¿Cómo nació la idea de la celebración del gol 100?

Eso es idea de un amigo de que me dijo antes de comenzara el torneo que me iba a hacer una manta alusiva a cada gol que iba haciendo, los 9 del 9. Al final hablando con él, el día antes del partido ante Grecia me comentó que le gustaría que le firme la manta. La verdad no tenía nada planeado, pero mi amigo de infancia Danny Corrales me guio.