Por: José Pablo Alfaro Rojas.  18 enero

No fue un accidente. El primer tropiezo manudo en el torneo se gestó por un grave error en la alineación titular, que cambió radicalmente ante el campeón y en su propia cancha.

Alajuelense sacó a casi toda su columna vertebral. Desmanteló al equipo que consiguió tres victorias consecutivas y mandó a la guerra a un plantel totalmente distinto.

En la casa generaleña, contra la base del club que levantó la copa hace menos de un mes, la Liga entregó el liderato.

No hubo rotación, sino un cambio de equipo. Con excepción de Jonathan McDonald y José Salvatierra, el resto de la alineación fue conformada por futbolistas jóvenes o irregulares, como José Luis Cordero, tan poco influyente como perdido en el mediocampo.

Alfonso Quesada le hizo la vida imposible a Jonathan McDonald, que no pudo anotarle. Fotografía: Rafael Pacheco.
Alfonso Quesada le hizo la vida imposible a Jonathan McDonald, que no pudo anotarle. Fotografía: Rafael Pacheco.

PZ no perdonó. La fórmula generaleña se plasmó mediante dos ideas: penetrar por los costados con Jeikel Venegas y lanzar largo en la búsqueda de sus torres, Lauro Cazal y Josué Mitchell.

El estilo generaleño se complementó con el buen trazo de Anthony López, cada vez más decisivo cuando se coloca detrás de los puntas, como un enganche con buena penetración y excelente remate.

A la superioridad generaleña se le unió la gran noche de su guardavallas Alfonso Quesada, determinante para frenar a McDonald cuando el León quiso sacudirse de los tropiezos.

Pérez Zeledón abrió la paliza muy temprano, con un disparo desde el manchón blanco al 6′, obra de Keylor Soto, después de una falta cometida por Jurgen Román sobre Jeikel Venegas.

Sería el inicio de una noche de pesadilla para Liga. El joven portero erizo Miguel Ajú pasó un mal día y la retaguardia no tuvo su mejor jornada. Josué Mitchell lo aprovechó para despojarse de su marca y cabecear a puerta. El guardavallas soltó el balón y el local anotó el segundo al 67’.

Después sería el turno de Lauro Cazal, quien conseguiría el tercero, tras un remate de López que rebotó el cancerbero y con la displicencia de la zaga, frágil para repeler los embates.

La respuesta rojinegra fue casi inmediata, más por amor propio, ante la dolorosa debacle, que por una estrategia eficaz que permitiera llegar al arco rival sin dejar tantos huecos.

Con McDonald como puntal de ese pundonor, la Liga trató de conseguir el gol de la honra.

Jeikel Venegas jugó un gran partido. En la imagen es presionado por el manudo Allen Guevara. Fotografía: Rafael Pacheco
Jeikel Venegas jugó un gran partido. En la imagen es presionado por el manudo Allen Guevara. Fotografía: Rafael Pacheco

Pérez Zeledón bajó la intensidad, pero no por eso dejó de ser peligroso. En un cobro de tiro de esquina de López, la zaga volvió a pecar de floja en la marca.

Josué Mitchell ganó en las alturas para colocar la pelota pegada a un palo y superar a Ajú. Cuatro a cero. Goleada.

Cuando la Liga empezaba a tomar vuelo, al timonel Nicolás dos Santos se le ocurrió cambiar a su equipo. La Liga perdió la cima, el invicto y el impulso que ya lo ponía a soñar arriba.

Es justamente cuando un plantel pretende resucitar, que este tipo de decisiones se transforman en un riesgo muy alto.

Lo pagó la Liga, que ahora tendrá que lavarse la cara y retomar la senda del triunfo el fin de semana en la casa brumosa.

Pérez Zeledón: Alfonso Quesada, Dave Myrie, Keylor Soto, Porfirio López, Mauricio Núñez, Luis Carlos Barrantes, Luis Miguel Valle, Jeikel Venegas, Anthony López, Josué Mitchell y Lauro Cazal. D. T.: José Giacone.

Alajuelense: Miguel Ajú, José Salvatierra, Esteban Marín, Darío Alfaro, Daniel Villegas, Jurgen Román, Jake Beckford, José Luis Cordero, Luis Sequeira, Bryan Jiménez, Jonathan McDonald. D. T.: Nicolás dos Santos.