Fanny Tayver Marín. 23 mayo
Agustín Lleida revolucionó el fútbol mexicano y llega a Alajuelense con la misma intención. Fotografía: Prensa Alajuelense
Agustín Lleida revolucionó el fútbol mexicano y llega a Alajuelense con la misma intención. Fotografía: Prensa Alajuelense

Alajuelense moldea su futuro desde este momento y con el propósito de dar un giro total y obtener mejores frutos de su semillero, hizo un fichaje de lujo.

Los manudos contrataron al español Agustín Lleida como director deportivo de liga menor.

Durante los últimos siete años, él trabajó en el Pachuca y fue uno de los encargados de revolucionar a los tuzos junto con Marco Garcés, al punto de que al ver los resultados y el éxito que alcanzaban en poco tiempo, los demás equipos mexicanos también implementaron su metodología.

Cuando Lleida llegó a Pachuca, el nivel del equipo era muy distinto al actual y no tenía una estructura definida de formación.

Él fue un pilar en la reestructuración de las fuerzas básicas de los tuzos y ahí surgieron figuras como Rodolfo Pizarro, Erick Gutiérrez o Hirving el Chucky Lozano, con quienes trabajó desde los 11 o 12 años.

Bajo la metodología que usa es uno de los formadores de todos esos jugadores que Pachuca exportó en los últimos cinco años y que le generaron múltiples ganancias económicas al equipo.

Su secreto está en la forma de trabajo, de modo que de todos los equipos de las divisiones menores juegan exactamente igual.

El entrenador no impone el estilo de juego, sino que la cancha la marca el club y el entrenador se amolda a eso.

Se basa en metodologías de preparación física, de recuperación, de rehabilitación y las pretemporadas son con métodos científicos para medir el rendimiento, la capacidad y la masa muscular.

De esa manera, Lleida sabe el punto exacto, es decir, el jugador no está ni más ni menos pasado.

Con 15 años ve las masas musculares y la manera diferente de cómo evoluciona un jugador de 13 o 15 años, a cómo lo hace uno de 17 o 18, así como perfiles, entre otros aspectos de la profesionalización futbolística.

Esa es la transformación que quieren los rojinegros, modificando las bases para que realmente se cumpla su sueño de que el club sea capaz de producir los jugadores que nutrirán al primer equipo y, que a la vez, esos jóvenes formados en la liga menor de Alajuelense se puedan exportar al mercado internacional, generándole ingresos frescos a a sus arcas.

En entrevista con La Nación, Lleida contó que él aún tenía un año más de contrato con Pachuca, pero que el proyecto de la Liga es tan bueno que renunció al equipo mexicano para aceptar la propuesta de los manudos.

Aunque el español de 33 años se mudará a Costa Rica a mediados de junio, conoce a la perfección el teje y maneje de Alajuelense.

En setiembre de 2016 estuvo en el Estadio Alejandro Morera Soto capacitando a los cuerpos técnicos de los erizos y considera que esas sesiones fueron muy productivas para todos.

Agustín Lleida del Pachuca capacita al cuerpo técnico de Alajuelense

Hace dos años ni le pasaba por la mente que el destino y el fútbol le depararían asumir ese desafío que ahora tiene con los liguistas.

Aún no llega, pero asegura que en este momento se siente como uno más de la casa manuda porque desde aquella vez que vino al país, le sigue la pista a la Liga.

Lleida ha visto la mayoría de partidos del León, conoce el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Turrúcares y está convencido de que el equipo cuenta con mucho potencial como para alcanzar todos los objetivos que ya tiene en mente.

Con él trabajará Pablo Gabas, el capitán que este martes anunció su retiro como jugador.

— ¿Cómo se da esta opción de venir a trabajar con Alajuelense?

Hace dos o tres años fui a la Liga, a capacitar a los cuerpos técnicos del equipo y ahí conocí a personeros del club, como Joseph Joseph, entre otros.

Resulta que hace un año Enio Cubillo comenzó a trabajar con Pachuca y desde entonces él se encarga de todos los campos de Pachuca, nos juntábamos a ver los partidos de la Liga y hablamos bastante del club.

Tener mucho conocimiento del equipo hizo que se me despertara más la emoción cuando se presentó la opción formal de ir a Alajuelense y se fue madurando la situación para que yo trabaje en Costa Rica como director deportivo de ligas menores.

— ¿Ese cargo es un poco diferente a lo que hacía en Pachuca?

En Pachuca estaba de director de preparación física y a Alajuelense llego a montar la estructura, a crear el modelo de juego de todo lo que me tocó vivir en Pachuca durante siete años que me tocó llegar y ver crecer toda la estructura que hoy en día está y que ha dado tantos éxitos en estos siete años y ahora lo voy a instaurar en Costa Rica.

— ¿Por qué se le hace atractivo venir a trabajar a Costa Rica con la Liga?

Se me hace muy atractivo por las condiciones que se han ido dando, yo he estado en Pachuca durante siete años y la decisión no se toma en un día, sino que se ha estado madurando durante los últimos meses.

Tomé la decisión primero porque me apetecía un cambio, porque es un reto nuevo que tengo muchas ganas de afrontar, porque creo que están los ingredientes necesarios como para conseguir grandes logros y en este caso en Costa Rica hay mucho talento que creo que podemos desarrollar y tienen toda la estructura para hacerlo, tanto a nivel profesional como a nivel estructural.

Yo conozco Turrúcares, ya estuve por allá, están las cinco canchas de fútbol y se vienen proyectos más grandes que en Costa Rica no existen todavía como un pabellón que necesitamos para desarrollar el talento.

Gimnasio, zona de fisioterapia, oficinas, zona de aguas, todo de primer nivel y a partir de ahí está el proyecto de creación de una residencia para nosotros tener a los jugadores viviendo con nosotros, está toda esa parte que yo necesito para trabajar en el día a día.

El club estuvo dispuesto a hacer el esfuerzo, a tirar y a apostar por la formación de jugadores y ya no tanto el comprar jugadores caros o extranjeros y ganar a través de eso, sino hacer un proyecto a largo plazo y que ese proyecto consiste básicamente en desarrollar a tus propios jugadores para tratar de primero competir en la liga y luego tratar de exportar jugadores al extranjero.

— ¿La mayor parte de la experiencia suya ha sido en Pachuca?

Yo terminé la carrera aquí en Barcelona, luego hice cuatro maestrías y paralelamente comencé a colaborar el Real Club Deportivo Español que es el otro club de Barcelona que está en la Primera División y con el Barcelona lo único que hice fueron las pasantías de la universidad.

Después del Español yo conocía a Marco Garcés, que es el director deportivo de Pachuca, que es quien me llevó allá.

Agustín Lleida trabajó durante siete años en Pachuca y a partir de junio se integrará a Alajuelense como director de desarrollo de ligas menores. Fotografía: Prensa Alajuelense
Agustín Lleida trabajó durante siete años en Pachuca y a partir de junio se integrará a Alajuelense como director de desarrollo de ligas menores. Fotografía: Prensa Alajuelense

— ¿Al llegar a Pachuca fue difícil cambiar el modelo de trabajo de ellos y cree que puede suceder algo parecido acá?

Sí fue complicado, porque fue llegar y yo iba contra la corriente de lo que culturalmente se hacía, no solo en el Pachuca, sino en todo el fútbol mexicano.

Yo llegué muy joven a Pachuca, con 26 años, y era complicado un poco, porque no me podía apoyar en la experiencia previa porque no tenía una experiencia grande, pero fue más por el convencimiento, por la vivencia científica de toda esa parte.

Fue tratar de cambiar la cultura de entrenamiento del Pachuca a través de formar a los profesionales que estaban en el club y toda esa parte y después hicimos un cambio cultural en Pachuca que se extendió a todo México, porque poco a poco todos los equipos de México se han puesto a trabajar como Pachuca.

Yo sé que a lo mejor en un principio en Costa Rica pueda pasar igual, que quizás haya una pequeña resistencia al cambio al inicio, pero es una metodología que no sé si sea innovación o no, pero que el jugador la recibe siempre muy bien porque es muy cercana a lo que necesita el fútbol y como sienten que les ayuda, pues enseguida por el jugador nunca hay un rechazo hacia este cambio, porque es lo que se necesita y se va a sentir mejor.

El cambio puede ser hacia personas que han estado trabajando hace muchísimos años en otra dirección y que ahora el cambio les cuesta, pero el club ha decidido que va en esta dirección y esa decisión ya está por encima de cualquier profesional que vaya a estar en la estructura.

— ¿Qué tan beneficioso es comenzar ese cambio en liga menor para que los muchachos que van a formar vengan con ese nuevo chip?

Es más difícil cambiarle la mentalidad a un jugador ya profesional, que ya lleva muchos años en una misma dirección, que a un joven.

Al joven lo agarras virgen y entonces le puedes enseñar lo que tu quieres que sea, entonces la idea es esa y por eso es que queremos traérnoslos a vivir con nosotros, porque los vamos a tener 24 horas, les vamos a enseñar lo que tiene que comer un jugador profesional, cómo tiene que ser su descanso.

Si es un defensa central le vamos a enseñar cuáles son los movimientos que tiene que realizar, un poco va a ser moldearlos a la idea que nosotros tenemos para darles las máximas herramientas posibles y que cuando les toque debutar tengan esas herramientas para hacerlo lo mejor posible.

— ¿Está enterado de que a nivel de liga menor se cuestionaba un poco al equipo porque no han salido tantos prospectos a como lo tenían en mente, pues pretendían que de la cantera salieran todos los refuerzos y eso no ha pasado? ¿Será ese un motivo para este cambio?

El nuevo cambio que está haciendo la Liga es hacia esa dirección, no sé si antes tenían la intención de buscarlo y no lo consiguieron, o si lo consiguieron, lo desconozco, pero que ahora están todos los ingredientes y que están tirando hacia eso que están apostando con todo, de eso no me cabe duda.

Por eso le digo que llego yo a este proyecto tan apasionante y con mucha ilusión, porque he visto que toda la intención que tienen es eso, desarrollar talento costarricense, a exportar jugadores y al final un poco Turrúcares va a ser la cantera de la Selección de Costa Rica.

— ¿Cuándo empieza a trabajar acá?

Ya en junio comenzamos el proyecto.

— ¿En Pachuca se extrañaron porque usted renunció para trabajar en Alajuelense?

En Pachuca tenía un año más de contrato, renuncié a ese año y a Marco Garcés, quien fue el que me llevó, le expliqué la situación, de que llevaba siete años en el club, que había conseguido todos los objetivos que me marcaron y que pensaba que el recorrido en Pachuca ya lo tenía hecho, más de lo que conseguimos era difícil.

Ahora se me presentaba esta oportunidad, le comenté todo el proyecto de Costa Rica y la verdad me felicitó, me dio las gracias y me dejó las puertas abiertas para volver cuando quisiera, pero lo vio bien.

Cuando le presenté todo el proyecto entendió perfectamente que yo quisiera tomar mi camino y tratar ahora de aplicar este modelo en Costa Rica.

— Con usted va a trabajar Pablo Gabas, quien acaba de anunciar su retiro, ¿qué le parece eso?

Conozco perfectamente a Pablo Gabas, ya desde que vino a Pachuca a jugar unos amistosos lo conocí y él se va a incorporar a nuestra estructura.

Nos vamos a tener que juntar con él para ver qué es lo que le motiva y qué es lo que prefiere él hacer para buscarle un perfil en función de lo que él quiere y que se adecúe perfectamente y nos dé lo máximo de él mismo dentro de la estructura y va a estar trabajando con nosotros.

— ¿Cuánto lo ayudará a usted trabajar con él, que es alguien que conoce muchísimo al club?

Pablo conoce a Alajuelense y no solo a la Liga, sino al fútbol costarricense y entonces toda su experiencia va a ser muy determinante a la hora de tomar decisiones en todo el proceso que recién empezamos ahora.

Currículo de peso
  • Agustín Lleida es licenciado en Ciencias de la Actividad Física y Deporte de la Universidad de Vic en Barcelona.
  • Fue el director de preparación física del Pachuca durante los últimos siete años.
  • Tiene cuatro maestrías especializadas en fútbol.
  • Posee todas las licencias de entrenador. 
  • Mientras estuvo en el Pachuca se incorporaron 50 jugadores anualmente a las selecciones menores de México, campeonizaron en su liga (2016), ganaron la Concacaf (2017) y obtuvieron un tercer lugar en el Mundial de Clubes.