Esteban Valverde. 18 abril
Johan Venegas fue la figura de Alajuelense en el clásico contra Saprissa al conseguir un doblete. Fotografía: Rafael Pacheco
Johan Venegas fue la figura de Alajuelense en el clásico contra Saprissa al conseguir un doblete. Fotografía: Rafael Pacheco

‘El clásico es un partido diferente’, ‘el clásico es un duelo que levanta a cualquiera’. Esas frases se escucharon una y otra vez en la previa del duelo entre Saprissa y Alajuelense, no obstante no se aplicaron en el campo porque los manudos le pasaron por encima a una ‘S’ que juega a nada.

La Liga sonrojó, humilló y castigó sin piedad a los tibaseños al ganarles en el Ricardo Saprissa por marcador de 5 a 0, como todo el mundo lo esperaba.

En la previa, Roy Myers y los jugadores saprissistas apostaron por un discurso emotivo para reavivar la esperanza en su afición; sin embargo, si algo quedó claro en este momento es que Saprissa ya no es “poder” y mucho menos tiene “orgullo”.

Desde el primer minuto los morados iban perdiendo, porque el rival corrió más, demostró más ambición, fue más en todos los aspectos, al punto que cuando Johan Venegas picó, en cada ocasión, Esteban Espíndola no pudo con él y cada vez que lo detuvo fue con falta.

Alex López y Bryan Ruiz ganaron con excesiva comodidad el medio campo. Los dos cerebros de la Liga jugaron por la libre, mientras David Guzmán y Michael Barrantes los perseguían. Saprissa tuvo una actitud más decorosa en los primeros 28 minutos, empero tardó en llegar la primer diana rojinegra para que el partido se acabara.

Alex López sacó un riflazo desde fuera del área, venció a Aarón Cruz y provocó que Michael Barrantes mirara con decepción, que David Guzmán frunciera su ceño y volviera cabizbajo hacia el centro del campo.

Saprissa se quedó en esa primera anotación y no volvió. Esta versión morada está muy lejos del equipo que se jacta de su poder y orgullo.

Después del primer gol, el cotejo fue un monólogo erizo, una fiesta llena de sonrisas y jugadas colectivas de los rojinegros. La Liga disfrutó de castigar una y otra vez a un Monstruo que inició el partido en la lona y con la bandera blanca.

El León no tuvo piedad del acérrimo rival. Jurguens Montenegro picó al espacio durante todo el juego, como si fueran 0 a 0, Johan Venegas celebró a placer sus dos dianas y hasta los juveniles manudos tuvieron un estreno de ensueño en clásicos: Aarón Suárez sumó su primer gol.

Del lado de los dirigidos hasta ayer por Roy Myers no hubo reacción. Lo más peligroso que hicieron fue varias entradas fuertes a sus contrincantes, en las que quedó clara su frustración.

Saprissa está en crisis, pese a que sus jugadores y su técnico no lo acepten. El conjunto de Tibás no juega bien al fútbol, no crea peligro, no defiende, simplemente se hace presente en un terreno de juego para recibir castigo tras castigo... Y los que sufren son los que están en la casa frente al televisor, el aficionado.

Ya no vale más apelar a la historia: el Mundial de Clubes, el hexacampeonato, la vuelta al mundo o los dichos que caracterizan a los saprissistas; al menos este plantel no debería usarlos.

Alajuelense, el mejor equipo de Costa Rica en la actualidad, puso con respirador a la ‘S’, que aunque todavía puede clasificar y hasta ser campeón. Si lo hace, los seguidores no deben olvidar que este equipo cayó goleado dos veces en una semana, y una de esas dos caídas son de las que dejan cicatriz, porque golpea, porque deja en evidencia un fracaso más.