Fanny Tayver Marín. 13 noviembre
Jonathan McDonald, Marco Ureña, Anthony López y Luis Sequeira afinan la puntería. Fotografías: Rubén Murillo / Prensa Alajuelense
Jonathan McDonald, Marco Ureña, Anthony López y Luis Sequeira afinan la puntería. Fotografías: Rubén Murillo / Prensa Alajuelense

A partir de las semifinales, los partidos de este Apertura 2019 tendrán un matiz muy distinto al de los juegos de la primera fase, con más cánticos, gritos, adrenalina y mayor efervescencia por parte de la afición.

Es el escenario ideal en el que a cualquier futbolista le gustaría jugar, pero también, esa fiesta que se monta en las gradas repercute en la cancha, no solo para empujar a los suyos o meterle presión al rival, sino que puede influir en el funcionamiento de un equipo.

Con el bullicio no resulta tan fácil escuchar una indicación desde el banquillo, ni un grito o un chiflido del compañero que está en la cancha.

Aparte de entrenar lo físico, lo técnico, lo táctico y la mente, en Liga Deportiva Alajuelense también se preparan para afrontar ese tipo de situaciones.

Según Jonathan McDonald, durante estos días los manudos han hecho un trabajo de mantenimiento en el que se aprovecha el tiempo para trabajar detalles que, tal vez jugando seguido, no se pueden ensayar.

“La parte defensiva, coordinación y demás cosas, igual en la parte ofensiva, que es llegar lo más finos posible a la definición, lo más fino posible al tema de triangular y las combinaciones que hemos venido haciendo y practicarlas, ensayarlas bien, tratar de perfeccionarlas y saber que con un simple gesto y volver a ver al compañero, ya sabemos qué debemos hacer”, mencionó el atacante.

(Video) Jonathan McDonald: 'Una jugada puede definir un partido o un título'

Y así es como en la Liga aprenden a hablar en claves, porque esos gestos o señas son más fáciles de captar que entrar en confusión, porque durante un partido los jugadores no logran escucharse entre ellos.

“Son puros detalles, sabemos que en esas instancias se van a jugar la mayoría de partidos a estadio lleno, la comunicación no va a ser la misma, no se va a escuchar tanto, ya tenemos la experiencia de jugar en nuestra casa a estadio lleno y a veces un grito de 20 a 25 metros no se escucha, entonces es simplemente de volverse a ver y hacer un gesto de alguna jugada y esa es la que va”, explicó Mac.

Tampoco es algo nuevo, pero sí es un recurso que cobra importancia para la etapa crucial del campeonato.

“Así que todo eso se afina durante el torneo y ahora se le pone especial énfasis, porque una simple jugada puede definir un partido o puede definir un título”, insistió.

McDonald contó que durante estos días ha tratado de compartir más con Marco Ureña por lo mismo, porque cuando se conoce a la perfección al compañero, el fútbol se vuelve menos complejo.

“El entrenamiento constante entre nosotros nos ayuda a entendernos muchísimo más y tratar de corregir errores, o tratar de visualizar y hablar entre nosotros que ya tenemos experiencia para buscar cómo romper la defensa rival. Obviamente que (Jonathan) Moya al no estar todo este tiempo, cuando llegue hay que tratar de empaparlo lo más rápido posible y que él pueda recibir toda la información que entre Ureña y yo hemos hablado todos estos días y hacérsela ver a él”, apuntó.

También reseñó que no importa cuáles sean los delanteros elegidos para comandar el ataque liguista en los partidos que se avecinan, sino que lo vital es que todos estén en la misma sintonía.

“Puede ser que me toque a mí con Moya, que les toque a Ureña y Moya, o cualquier combinación y tenemos que estar lo más finos y lo más cercanos posibles para hacer los movimientos que estamos pensando que nos pueden servir, así que no puede haber ninguna desconexión entre nosotros y Moya, que está en Selección”, finalizó.