José Pablo Alfaro Rojas.   27 abril
El futbolista Bernal Alfaro es uno de los jugadores pretendidos por clubes grandes. En la imagen pelea el balón con Henry Figueroa. Fotografía: José Cordero.

El posible descenso de Carmelita abre una interrogante sobre el futuro de la prolífera cantera de jugadores, reconocida como una de las mejores del país y con una constante presencia en selecciones menores. Si los verdolagas descienden, ¿qué pasará con los jóvenes?

Resulta que la mayoría de prospectos de la barriada provienen de la Academia Wílmer López, un proyecto privado especializado en la captación y formación de talentos, especialmente de las zonas rurales de Alajuela. Para catapultar a sus jugadores, la Academia firmó un convenio con Carmelita, de tal manera que le cede sus juveniles al club para que los pueda utilizar.

El equipo asume los salarios y le ofrece una vitrina a los prospectos, que en caso de venderse al exterior o a otro club del país, recibirá una tajada del contrato. Es decir, el dinero de la posible venta se reparte entre la Academia Wílmer López y la entidad alajuelense.

A la vez, los jóvenes del complejo representan a Carmelita en los torneos de liga menor organizados por Unafut.

Curiosamente, este proyecto no le pertenece al ‘Pato’ Löpez, quien simplemente cedió su nombre y participó al inicio en la promoción del complejo, que alberga canchas sintéticas en las que entrenan los equipos y se alquilan a grupos privados.

En caso de que desciendan los de la barriada pueden suceder tres cosas: que se rompa el convenio entre las partes y el complejo firme un acuerdo con otro club de Primera. Este tendría que ajustarse a ciertas condiciones, similares a las que negoció con los carmelos, pero ya hay pretendientes.

Por ejemplo, le deben garantizar algunos minutos en Primera a los juveniles seleccionados. También, la Academia representaría al club en los torneos de liga menor de Unafut.

La segunda alternativa es mantener su vínculo exclusivo con los verdolagas en la Liga de Ascenso, una opción que los dejaría sin la vitrina de la división de honor.

La tercera opción es un híbrido entre las dos primeras. Es decir, continuar el convenio con Carmelita en la Segunda, pero firmar otro con un equipo de la Primera; así lo explicó Édgar Artavia, presidente de la Academia Wílmer López y directivo del equipo.

Juan Pablo Arguedas participó en el último mundial Sub-20 de Costa Rica y actualmente es regular en el plantel verdolaga. Fotografía: Mayela López.

En la Academia insisten en que la cantidad de futbolistas que forman en sus divisiones inferiores alcanza para fortalecer a dos equipos distintos. Al día de hoy, tienen tres planteles diferentes con edad de alto rendimiento: uno juega en el certamen de Linafa, otro en el torneo organizado por la Unafut y el restante en el certamen que realiza Liasce (Liga de Ascenso).

“Jugadores sí hay. Hemos creado un ambiente en donde la mayoría de futbolistas de la zona de Alajuela quieren venir aquí”, afirmó Artavia.

A estos tres equipos hay que sumarle los otros jugadores jóvenes que participan en la Primera División con Carmelita y tienen edad de alto rendimiento.

Aunque ya hay hasta tres escuadras de Primera interesadas en firmar un vínculo con la Academia, similar al que existe actualmente con Carmelita, Artavia afirma que aún no negocia con nadie por respeto a la directiva verdolaga y porque aspira a que se mantenga la relación entre las partes.

Incluso, el gerente deportivo de San Carlos, Gustavo Pérez, reconoció que existe un interés en firmar un acuerdo de este tipo para llevar los talentos hasta la Zona Norte.

“Yo prefiero quedarme con Carmelita, pero eso no quita que podamos hacer otros convenios”, agregó Artavia.

Al día de hoy, el dirigente reconoce que 12 de los jóvenes tienen oportunidad de colocarse en otros planteles de Primera, en caso de que el equipo descienda. Todavía no negocian oficialmente con ninguno, pues se sienten con opciones de salvar la categoría.

A Carmelita le serviría desprenderse de algunos futbolistas a cambio de un monto económico o, incluso, porque en algunos casos les podría ser difícil sostener su salario en la Segunda, sin recibir los ingresos económicos que se producen en Primera.

Si no le pagan el salario al día, los jugadores pueden romper su contrato automáticamente.