Fiorella Masís, Agencia AFP. 16 julio

Croacia es una fiesta. Un día después de caer ante Francia, la afición de este pequeño país se reunió en el centro de Zagreb para recibir a sus héroes tras el Mundial de Rusia 2018.

Un helicóptero de la Fuerza Aérea Croata sobrevuela el centro de Zagreb, donde la afición se reunió para darle la bienvenida a la selección de Croacia tras su actuación en la Copa Mundial Rusia 2018. Foto: AFP / Andrej ISAKOVIC
Un helicóptero de la Fuerza Aérea Croata sobrevuela el centro de Zagreb, donde la afición se reunió para darle la bienvenida a la selección de Croacia tras su actuación en la Copa Mundial Rusia 2018. Foto: AFP / Andrej ISAKOVIC

Ha sido tanta la euforia que el alcalde de la capital, Milan Bandic, ordenó transporte gratis para quienes se trasladaban hacia la celebración, en la plaza Jelacic.

"En honor al equipo nacional croata de fútbol, el transporte público a Zagreb será completamente gratuito desde la medianoche hasta el mediodía, según un comunicado de la administración de la ciudad", señaló el diario croata Vecernji List.

La mayoría de parqueos para automóviles tampoco tenían costo y los trenes redujeron el precio del tiquete a la mitad para quienes se trasladaron a Zagreb desde otras ciudades.

Las calles desde el aeropuerto internacional hasta la capital se decoraron con banderas y mensajes para la selección.

Miles de personas llenaron de rojo y blanco la plaza, que desde la madrugada empezó a recibir a los primeros aficionados, quienes querían adueñarse del mejor campo.

“¡Levantad las manos! ¡Croaaaaacia!”, gritó un animador a la multitud mientras el avión de los jugadores, escoltado a la entrada en el espacio aéreo croata por dos Mig-21 de la Fuerza Aérea, sobrevoló poco después de las 3 p. m. (7 a. m. hora tica) la plaza Jelacic.

"¡Juega mi Croacia! ¡Cuando te veo, mi corazón se enciende!", cantaba la multitud, para matar el tiempo a la espera de sus héroes.

Los seleccionados de Croacia se transportaron en un autobús sin techo del aeropuerto al centro de la ciudad de Zagreb. Foto: AFP / ATTILA KISBENEDEK
Los seleccionados de Croacia se transportaron en un autobús sin techo del aeropuerto al centro de la ciudad de Zagreb. Foto: AFP / ATTILA KISBENEDEK

El equipo balcánico se transportó en un autobús descubierto y por momentos tuvo problemas para hacerse paso entre la marea humana. Durante prácticamente todo el camino se movió de forma lenta, pues en cada cuadra hay seguidores.

En las pantallas colocadas en la plaza, las primeras imágenes fueron las de Modric en la pasarela del avión. El animador gritaba “Luka...” y el resto termina con un atronador “¡Modric!”. Igual con “Mario... ¡Mandzukic!” o “Dejan... íLovren!”.

Los habitantes de Zagreb no recordaban una reunión en la calle de estas dimensiones desde una manifestación contra Tudjman en 1996 o desde el regreso al país del general Ante Gotovina, absuelto por el Tribunal Penal Internacional de La Haya en 2012 y considerado por los croatas como un héroe de la guerra de independencia contra las fuerzas serbias (1991-1995).

En los edificios de la plaza de estilo austro-húngaro lucían grandes banderas del país, para terminar de dar más ambiente a la gran fiesta de recibimiento.

Los futbolistas croatas saludan a la afición en la capital, Zagreb, donde se montó una fiesta para recibir a la selección que culminó subcampeona del mundo en Rusia. Foto: AFP / ATTILA KISBENEDEK
Los futbolistas croatas saludan a la afición en la capital, Zagreb, donde se montó una fiesta para recibir a la selección que culminó subcampeona del mundo en Rusia. Foto: AFP / ATTILA KISBENEDEK

Niños, ancianos, habitantes del lugar o venidos incluso desde el extranjero: el clima era festivo, con todo un pueblo con ganas de celebración pese a no haber podido levantar el trofeo.

"Así amamos a Croacia", se leía en una pancarta. "Somos pocos, pero creímos y eso basta", decía otra.

“Decidí cerrar mi consultorio hoy para recibir a nuestros héroes”, explica Sanja Klajic, una doctora. “Puse un cartel que decía: En este 16 de julio de 2018, cerrado por nuestros Vatreni (como llaman en Croacia a su Sele)”, cuenta.

"Vimos un episodio increíble de nuestra historia. Tenía que estar como fuera en Zagreb para festejar con nuestros chicos", se entusiasma Jure Pavlicic, de 47 años, venido desde Vinkovci (este del país) para esta ocasión.

“En cien años se hablará todavía de lo logrado por estos jóvenes”, se enorgullece Jure, una jubilada de 67 años.