Por: Amado Hidalgo.   29 agosto

Una noticia casi desapercibida: “Mediapro será el proveedor del VAR para Conmebol”. La dio el diario digital Palco 23, el 25 de julio del 2018, sin mayores réplicas en el mundo del fútbol.

Por su parte, Sport, periódico español, anunció el 2 de marzo anterior que habría VAR en España. También a cargo de Mediapro. ¡Y ya empezó a aplicarse con el inicio de la Liga de las Estrellas!

Hasta allí, todo bien. Aunque alguien, como yo, esté en contra de que las máquinas sean las que le den la emoción a un juego de humanos, donde el error es parte de su naturaleza. Lo que debería llamar la atención es quienes están detrás del VAR, e intentan –por lo visto– adueñarse del sistema de video arbitraje.

Mediapro es un grupo audiovisual de Barcelona, cuyo accionista mayoritario, hasta hace poco, era Jaume Rourers, quien sigue con el 24% del capital, pero que ahora tiene a la china Horient Hontai como el dueño mayorista.

Por su parte, Mediapro es la matriz de Media World, con sede en Miami, la empresa que hace poco se declaró culpable, en Estados Unidos, del pago de sobornos, compartidos con Traffic, y que incluso involucró a Eduardo Li. De hecho, a raíz de ese acuerdo entre la Fiscalía y el grupo español se ordenó el pago de $300.000 a la Fedefútbol.

Entre multas y compensaciones, Mediapro aceptó pagar más de $20 millones, de los cuales 10 son una multa por aceptar dos delitos de conspiración de fraude electrónico. La misma compañía tiene los derechos de transmisión del campeonato Italiano, francés y luso, y es dueña de los derechos de la Champions y la Europa League, que los acaba de ceder a la plataforma Movistar, reservándose la transmisión para bares y lugares públicos.

Aunque no se trata de poner a los árbitros, sino la tecnología, no suena “apropiado” que una empresa involucrada en sobornos siga recibiendo beneficios del fútbol. Pero la FIFA no le exige eso a la Federación Española de Fútbol, a la UEFA ni a la Conmebol. Como tampoco le interesa si los nuevos negocios por derechos televisivos en Concacaf son cristalinos o no.

El negocio es el negocio. La FIFA pareciera no estar realmente interesada en limpiar el fútbol, aunque sí en dar la imagen de que lo está haciendo. La bola de los negocios ha pasado del pie derecho al izquierdo, pero los jugadores siguen siendo los mismos.