AFP . 15 septiembre

El humo azul y blanco tapó el soleado cielo de la mañana en La Plata, las bombas de estruendo sonaron por cientos detrás de una de las gradas y la multitud rugió como si fuese una final.

Nada indicaba que se trata del recibimiento para un equipo que marcha último en la Superliga Argentina de primera división, que sumó un punto en seis fechas, tenía 216 minutos sin meter goles y que gana desde abril.

Pero la magia intacta de Diego Maradona y la esperanza del pueblo de Gimnasia y Esgrima La Plata formaron una simbiosis única que no sabe de estadísticas ni racionalidad. Sin embargo, el añorado triunfo en el debut del 10 no llegó, por el contrario, se sumó una derrota más, esta vez 2-1 contra Racing.

Los 25.000 seguidores que se hicieron presentes en el estadio El Bosque para el debut de Diego Maradona realizaron un recibimiento espectacular para el 10 y sus jugadores. Fotografía: ALEJANDRO PAGNI / AFP.
Los 25.000 seguidores que se hicieron presentes en el estadio El Bosque para el debut de Diego Maradona realizaron un recibimiento espectacular para el 10 y sus jugadores. Fotografía: ALEJANDRO PAGNI / AFP.

“Hay que seguir trabajando. Después del partido hablamos con el cuerpo técnico y el presidente y coincidimos: no hay un paso atrás, hay que seguir metiendo", arengó Maradona, a pesar del revés en el estadio del Bosque, que se llenó con más de 25.000 aficionados para su reaparición como DT de este equipo al borde del descenso.

"Sin Dios no hay Templo, sin Lobo no hay Bosque", decía una bandera con la imagen del ídolo.

El Dios del fútbol salió al campo, después de que desde los altavoces, para arengar a los fanáticos, sonó la voz del fallecido cantante Rodrigo entonando "La mano de Dios", tal vez el tema más popular de todos los que lo homenajearon a Maradona.

Paso cansino y puño en el pecho

Pero la imagen de Maradona dista de ser aquella altiva de sus años de jugador. Vestido con un uniforme deportivo gris, una gorra azul, el paso muy cansino muestra sus dificultades para caminar. Sin embargo, no le impidió saludar a la hinchada que agitaba desde las tribunas decenas de banderas con su rostro.

Con el puño golpeándose el pecho una y otra vez, Maradona intentó demostrar su agradecimiento al club que le dio la oportunidad de regresar al fútbol argentino, donde no dirigía un campo desde que dejó su cargo en la selección albiceleste tras el Mundial Sudáfrica-2010.

Fiel a su estilo, Diego Maradona vivió con intensidad su debut como técnico de Gimnasia. Pese a su operación en la rodilla, el astro argentino estuvo al borde de la línea de banda todo el juego. Fotografía: ALEJANDRO PAGNI / AFP.
Fiel a su estilo, Diego Maradona vivió con intensidad su debut como técnico de Gimnasia. Pese a su operación en la rodilla, el astro argentino estuvo al borde de la línea de banda todo el juego. Fotografía: ALEJANDRO PAGNI / AFP.

El mar rojo de reporteros gráficos esperó su momento delante del banco de suplentes, y Maradona les regaló una imagen atípica. Se para junto al arquero Martín Arias y posó como un futbolista más en la tradicional foto del once inicialista.

Luego se cruzó en una abrazo con Eduardo Coudet, entrenador de Racing, el vigente campeón argentino y partenaire ocasional para su regreso. De 58 años y con una reciente operación de rodilla, Diego quiere ahora estar en Argentina.

Aplausos retribuidos

Los primeros minutos, Maradona los vivió tranquilo, mientras su ayudante Sebastián Méndez se mostró más enérgico.

Sin embargo, el astro no pudo con su genio y también se levantó para aplaudir una buena corrida de Lucas Licht, se lamentó por un tiro libre del paraguayo Víctor Ayala que salió muy cerca y golpeó con el puño un cartel de publicidad cuando el arquero de Racing Gabriel Arias le desvió un cabezazo de gol a Leonardo Morales. Hasta le habló al árbitro asistente pidiendo un fallo a favor.

Con poco, Gimnasia jugaba mejor que Racing, pero el campeón aprovechó un error de Martín Arias y se puso en ventaja para silenciar al Bosque. No obstante, más allá del 0-1, Maradona recibió una nueva ovación cuando cruzó el campo al final del primer tiempo y lo retribuyó a su vez con aplausos.

El esperado grito llegó por fin en el inicio del segundo parcial. El número 10 Matías García hizo explotar de euforia a Diego con un cabezazo goleador. El técnico se abrazó con sus colaboradores y siguió su particular romance con los hinchas, gritando el tanto y agitando los brazos con los aficionados que tenía a sus espaldas.

Los seguidores de Gimnasia elaboraron banderas con el rostro de Diego Maradona e inundaron el estadio El Bosque con gestos de cariño para el astro. Fotografía: ALEJANDRO PAGNI / AFP.
Los seguidores de Gimnasia elaboraron banderas con el rostro de Diego Maradona e inundaron el estadio El Bosque con gestos de cariño para el astro. Fotografía: ALEJANDRO PAGNI / AFP.

Pero la alegría fue efímera. Dos minutos más tarde, la visita se volvió a adelantar. "No terminamos de gritar el empate y ya estábamos 2-1. El fútbol tiene esas cosas", se lamentó.

Diego se hundió en su banco, aunque luego se paró para vivir lo que restaba del partido de pie, alentando a sus jugadores y sufriendo ante la impotencia de alcanzar el empate.

García tuvo la igualdad en el final, pero elevó su remate. "Me quedó la amargura de no poder empatar el partido en la oportunidad que tuvimos en el final. Estaba esperando que la red se moviera, pero salió por arriba", deploró. Allí murieron las esperanzas de un Maradona que vivió el encuentro con intensidad, aunque sin excesos ni gestos reprochables.

Se fue triste, pero con la ilusión intacta de levantar a su Gimnasia.