24 julio, 2015

Lo que me dejó ver esta Copa Oro es la crisis del arbitraje en Concacaf. El bajo nivel de la mayoría de los réferis, la poca dirección que existe en la organización y la irresponsabilidad en el nombramiento de los silbateros.

Es el caso del estadounidense Mark Geiger, quien dirige el partido México-Panamá pese a que su selección jugó la otra semifinal. Es lógico que se piense que hay un manejo turbio cuando a México le regalan dos penales inexistentes y que son dos estadounidenses los que influyen en estas decisiones. Esto hace pensar que hay irregularidades. La Concacaf debe cambiar toda la estructura.

Los directivos están metiendo mano en designaciones y ese es el problema. Además, la elección de los silbateros no es la adecuada pues parece que a Copa Oro van los amigos de los dirigentes y no los más capaces. Para mí los únicos árbitros que pueden pitar la final del torneo son el tico Ricardo Montero y el salvadoreño Joel Aguilar.

El rendimiento del resto ha sido basura.

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