Fiorella Masís. 10 septiembre

El destino vuelve a poner a José Carlos Cancela ante un reto mayúsculo en su carrera. Desde la semana anterior el uruguayo, con largo historial en Costa Rica, forma parte del cuerpo técnico del Cruz Azul de México.

De izquierda a derecha, José Carlos Cancela es el tercero en esta fotografía con el cuerpo técnico del Cruz Azul. Foto: Héctor Alfaro/Twitter
De izquierda a derecha, José Carlos Cancela es el tercero en esta fotografía con el cuerpo técnico del Cruz Azul. Foto: Héctor Alfaro/Twitter

Cancela es uno de los dos asistentes que acompañan al entrenador Robert Siboldi en el intento de la Máquina por estabilizar al club y destacar en la Liga MX.

Anteriormente, el Pepe también fue mano derecha de Siboldi en los Tiburones de Veracruz, de donde salieron con números rojos, en abril de este año.

Pero las puertas se le volvieron a abrir al exvolante, quien apenas cumplirá su tercera aventura como auxiliar, mientras se pule para, en algún momento, ser técnico.

Cruz Azul representa un desafío para cualquiera, sobre todo en este momento, porque además de lo deportivo, la institución vive una inestabilidad administrativa.

La Máquina no gana el título local desde hace 21 años. Aunque sí ha conseguido otros cetros, como la Copa México en el Apertura 2018, mismo torneo en el que fue subcampeón. También se dejó la Liga de Campeones de Concacaf en 2014.

Con ese historial, el Pepe vuelve a toparse con un pasado complicado, tal como le sucedió en su etapa de jugador con Herediano o cuando formó parte del cuerpo técnico del Pérez Zeledón, un club que no tenía mayores éxitos en Primera.

Cancela fue el capitán rojiamarillo en el momento económico más difícil que atravesó la institución, bajo la administración de Mario Sotela. Jugó con el Team más de 150 veces y fue el encargado de levantar el trofeo de campeón tras 19 años de sequía, en el 2012.

Se despidió de esa afición y en julio de 2017 empezó como asistente técnico de Pérez, conducido por José Giacone. Ese equipo consiguió el Torneo de Apertura 2017, primer título de los generaleños.

Después se fue del sur para firmar con los Tiburones. Cruz Azul es, sin duda, la palestra más importante a la que se enfrenta.

La presión en un club histórico es constante, pero el uruguayo se enfoca en la “linda” oportunidad que se le presentó.

“Las exigencias son diarias, tenemos una muy grande responsabilidad. Uno sabe lo que implica estar en un equipo grande como este y la realidad que le ha tocado vivir, somos más que conscientes, sabemos a dónde venimos”, expresó a La Nación.

Cuando el Pepe recuerda que su vida futbolística ha estado ligada a dos títulos con equipos en sequía, solamente deja escapar una risa. ¿Mera coincidencia o destino?

“En Herediano fueron muchos años, después nos tocó poder cambiar eso. En Pérez Zeledón algo similar, y también me tocó estar, de todo eso uno aprende y trata de volcarlo a su favor. No me gusta hablar antes de..., pero ahí vamos", dijo.

El exjugador relató que como asistente técnico le corresponde enfocarse más en la parte ofensiva del Cruz Azul, de la media hacia adelante.

“Es un cuerpo técnico abierto, tenemos la apertura para opinar y tomar decisiones en muchas cosas, pero la última palabra es del técnico. Estamos para ayudar y eso ha hecho que la relación sea muy buena”, agregó.

Finalmente, el suramericano mencionó que aunque desde el año pasado reside en México, su relación con Costa Rica se mantiene. Siempre está pendiente del fútbol nacional y todavía conserva un restaurante en Pérez Zeledón.

“Ahí está mi negocio. Me vine (a México) del todo, con familia, pero hay un ligamen afectivo y en muchas cosas sigo ligado. Pero hoy el fútbol me tiene trabajando acá y no pienso desaprovecharlo”.