Andrés Formoso O..   6 septiembre

Costa Rica está a las puertas de sus 200 años de vida independiente. La administración Alvarado Quesada tendrá el honor y la oportunidad de aprovechar la efeméride para hacer de este un mejor país en todos los sentidos. Felizmente, en el 2021, también se renovarán las concesiones del transporte de autobuses y es una excelente ocasión para resolver muchos pendientes en la materia.

Hay tiempo para que el Consejo de Transporte Público (CTP) analice, prepare y negocie cambios en rutas, términos de contratos y permisos para que las necesidades a corto, mediano y largo plazo sean atendidas. Los usuarios esperamos de nuestra nueva representante en el CTP, Jessie Vega Méndez, una participación especialmente proactiva en defensa y ampliación de nuestros derechos y un constante contacto con la opinión pública.

El Estado tiene que aportar infraestructura vial que agilice el movimiento y puntualidad de los buses, sobre todo, donde el tren no pueda atender esa necesidad

Criterios. Estudios de planificación y expansión urbana, los nuevos modelos laborales con clústeres fuera del centro y los cambios que sufre la Gran Área Metropolitana en la densidad de población por el desarrollo acelerado de la vivienda vertical son algunos de los elementos que definirán los cambios.

Es la oportunidad para sentar las bases de una intermodalidad integral entre peatones, ciclistas, autos, buses y ferrocarriles, para que, cuando funcione el tren rápido de pasajeros (TRP), no haya reclamos, duplicidades o malentendidos porque no se tomaron las previsiones del caso.

Pese a que el TRP no llegará para el bicentenario, el Incofer sí estará muy activo gracias al nuevo equipo rodante que está por adquirir, por lo cual la intermodalidad es absolutamente relevante.

Sin excusas. Los cambios deben ser tangibles y no cosméticos. En las dos últimas renovaciones de concesiones (2007 y 2014) no pasó nada significativo. Muy inquietante fue la última, cuando la administración Solís Rivera siguió automáticamente en los mismos términos, sin atender muchas necesidades.

La primera dama, Claudia Dobles, asumió como uno de sus retos personales el reordenamiento urbano y del transporte público, por lo cual esperaríamos un esfuerzo especial para ver logros en el bicentenario.

El pago electrónico es pieza fundamental para la renovación del 2021. Es la herramienta que permitirá a usuarios, concesionarios y administrador tener información clara, fidedigna y certera de la actividad para tomar las decisiones más adecuadas posibles.

El control y seguimiento con estos datos, por parte del administrador, será mucho más preciso, ágil, eficiente, austero y dinámico de lo que ha sido hasta ahora.

Infraestructura. No solo los prestatarios del servicio tendrán cambios. El Estado tiene que aportar infraestructura vial que agilice el movimiento y puntualidad de los buses, sobre todo, donde el tren no pueda atender esa necesidad.

Se esperaría del Ministerio de Obras Públicas y Transportes y de las municipalidades la construcción o mejora, al menos, de las paradas iniciales y finales. Además, del mobiliario urbano asociado con el pago electrónico como las pantallas de información en tiempo real en rutas y puntos de transferencia entre trenes y buses.

Con el TRP los volúmenes de pasajeros de todo el transporte público crecerán de manera sostenida y las obras para la intermodalidad tienen que consonar con ese aumento. No hay que pensar ni construir “chiqui-tico”, de lo contrario tocará invertir mucho dinero de nuevo por la falta de visión inicial. La historia vial de este país está llena de calles y puentes producto de la estrechez mental y política.

Después de ver la entrevista del 24 de agosto a la primera dama por la periodista Irene Vizcaíno, en “Diálogos” de La Nación, no dudo de que, por su formación como arquitecta, tenga muy presente el bono comunal del Ministerio de la Vivienda como una de las herramientas para resolver en muchas comunidades la deficiencia de infraestructura.

¿Qué tal crear planos genéricos de edificios multifuncionales y que se puedan usar en distintos lugares? Podrían albergar estación terminal, estación de Policía y tienda de conveniencia en un solo punto. Con alianzas público-privadas los inmuebles asegurarían su mantenimiento en perfecto estado.

Con la presencia policial, los vecinos tendrían seguridad al subir o bajar de buses o trenes en sus comunidades al tiempo que pueden hacer compras o usar servicios básicos. Esto sería especialmente útil en lugares víctimas de violencia frecuente como La Carpio, Los Cuadros, La Capri o Rincón Grande de Pavas.

De esta manera se mejoraría simultáneamente la calidad de vida en aspectos como transporte público, seguridad y ordenamiento urbano, como se merecen los ciudadanos de la Costa Rica del bicentenario.

El autor es periodista.