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Tramitomanía digital

Existe toda una jerga inventada por quienes quieren jugar de Steve Jobs con el tiempo de los demás

Se habla de disminuir la tramitomanía, pero las plataformas tecnológicas o ventanillas digitales, me corrigen los usuarios más habituales si estoy equivocado, son un atentado contra la ejecución de toda obra, proyecto o las ganas de hacer algo.

Son habituales mensajes como “página en mantenimiento”, “página temporalmente fuera de servicio” y la usual serie de excusas para que no se concrete la tal reducción de trámites y tiempos de espera.

Municipalidades, ministerios, direcciones y servicios nacionales se amparan en la tecnología que posiblemente no saben manejar, o eso nos lleva a pensar la incompetencia normal a la que nos enfrentamos cada vez que tratamos de hacer algo rápido, eficiente, sin tantos formularios digitales que llenar y con menos plataformas incomprensibles, donde los links son mal llamados amigables.

Al final, luego de penar a lo largo de pantallas que solo entienden los que las diseñaron, nos envían un mensaje donde dice “información incompleta”, “no soy robot” y toda la jerga inventada por quienes quieren jugar de Steve Jobs con el tiempo de los demás. Que nos atienda una persona de carne y hueso es ahora mucho pedir.

Uno de los ejemplos más lamentables (y que raya en un mantra eterno) es la hidrocracia, es decir, el manejo y la administración del uso del agua. No se cansan de inventar reglamentos y términos de referencia para todo.

Trámites que ya de por sí eran engorrosos en la época de los papeles y las personas en ventanillas, y sin pandemia, ahora lo son más en la forma impersonal con que se trata a los usuarios con plataformas y ventanillas digitales.

Nos enfrentan a bases de datos plagadas de errores, datos que, sin embargo, son tomados por los funcionarios de la hidrocracia como si fueran los rollos del mar Muerto, como si fueran la verdad divina, inmutable.

Nuevamente, que me corrijan aquellos que cotidianamente deben lidiar con plataformas digitales, ¿cuántos expedientes de derechos de agua se encuentran “digitalmente” en trámite desde hace años sin que se resuelva para bien o para mal? ¿Cuántos están incorrectamente ubicados en los mapas digitales de la hidrocracia? ¿Cuántas simples gestiones de asuntos referidos al agua llevan años sin resolverse porque les falta tal o cual constancia, o certificación, o documento público del mismo Estado a los que bien pueden ellos mismos tener acceso? ¿Por qué los funcionarios de turno dictaminan, tras una inspección diez años después de solicitada, que hay que cerrar concesiones de aprovechamiento de agua que tienen siglos de haber sido otorgadas por ellos mismos, solo porque no cumplen con reglamentos o leyes emitidas con posterioridad? ¿Qué debe hacer el usuario que necesita el agua donde nadie le da el servicio, aunque exista el recurso? ¿Debe quizá esperar 10 años para que la hidrocracia digital se manifieste?

Que los afectados diariamente por esta situación se manifiesten, que hablen los que no han podido construir su casa porque no ha sido posible que un grupo de hidrócratas decidan que un cuerpo de agua no es una naciente sujeta a zona de protección absurdamente definida en la ley, que hablen los que esperan más de dos años para que les otorguen o les denieguen un permiso de perforación de un pozo, que hablen las empresas de perforación de pozos, que hablen las víctimas de las vedas y prohibiciones para que se pueda tener acceso al agua donde la hay, pero en donde la hidrocracia dice que no.

Los que callan son los funcionarios y las instituciones que extrañamente han permitido, o ven para otro lado, o simplemente no se han enterado de que se construyen pozos en zonas restringidas a la perforación establecida por ellos mismos.

Que por favor se manifiesten los científicos colegas en estos menesteres, cuya labor de investigación se restringe cada vez más a reglamentos que exigen permisos previos a su labor.

¿Dónde se ha visto que un geólogo deba tener permiso para picar rocas con su piqueta o, lo que es casi lo mismo, para investigar la estratigrafía del subsuelo sacando núcleos de roca de cuatro centímetros de diámetro? Pues bueno, en Costa Rica se exige permiso para investigar el subsuelo mediante perforación.

Que hablen aquellos que perforan cientos de metros para investigación geológica en canteras o para proyectos de geotecnia, si es que deben sacar permisos haciendo trámites durante meses y años para llevar a cabo su labor.

Que hable el Colegio de Geólogos. Hasta donde entiendo, es el único organismo facultado para regular el quehacer geológico, y si no es así, y cualquier institución hidrocrática lo hace, ¿cuál es la utilidad de este y de muchos otros colegios profesionales?

rprotti@geotestcr.com

El autor es geólogo, consultor privado en hidrogeología y geotecnia desde hace 40 años. Ha publicado artículos en la Revista Geológica de América Central y en la del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH).

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