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Otro verano en invierno

Sorprendido por el florecimiento inusual de un hermoso árbol de pochote, en agosto del 2009, y ante una prolongada sequía en el Pacifico norte y el Valle Central, publiqué el artículo titulado “Verano en invierno”.

Dicha situación climática era causada por el fenómeno de El Niño (FDN). Seis años después, según los datos del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), estamos viviendo otro FDN.

Esta vez, el fenómeno ha sido clasificado como uno de los cinco episodios más fuertes de los últimos 75 años porque persisten condiciones extremas de lluvia en las regiones Huetar Norte y Huetar Atlántica. Por el contrario, escasean las lluvias y la sequía castiga al Pacífico norte.

Los datos del IMN sobre las condiciones de lluvias acumuladas a julio del 2015 demuestran una fuerte y bien definida polarización; con un déficit hasta del 65% en la vertiente pacífica, un 63% en la región Chorotega, un 30% en el Pacífico central y un 30% en el Pacífico sur. Aunado a esto, tenemos un déficit del 35% en el Valle Central y un exceso del 70% en la vertiente caribe, con grandes inundaciones.

Los indicadores oceánicos y atmosféricos, del FDN, presentaron en julio tendencia hacia un mayor fortalecimiento. Según el IMN, la temperatura del océano Pacífico subió 2,2 °C. Si bien es cierto esta temperatura marina no es mayor a la registrada durante el FDN de 1997, su extensión horizontal o cobertura de calentamiento es más grande.

El pronóstico del FDN actual es que mantendrá una fuerte intensidad hasta principios del 2016. Dada esta situación climática, en las fuentes de agua en las provincias de Guanacaste y Puntarenas, y en menor grado en las del Valle Central, disminuirá, aún más, el caudal, lo que afectará el suministro de agua para consumo humano y para usos como el riego en la agricultura de arroz, sandía, melón y otros productos.

Por el contrario, específicamente en Limón y en algunos cantones de la región Huetar Norte, los sistemas de abastecimiento de agua se ven afectados por el aumento en la turbiedad del agua de las fuentes de abastecimiento.

Repercusiones. Estos extremos climáticos tendrán consecuencias, entre las que podemos citar: la prolongación de los días secos y el aumento de la temperatura ambiental; la salida temprana de la época lluviosa; la pérdida de cosechas y el incremento en la mortalidad del ganado; el incremento de la discontinuidad del suministro de agua a las poblaciones; y el incremento en las concentraciones de contaminantes como algunos metales pesados en los suministros de agua.

Debido a lo cíclico de los fenómenos de El Niño y La Niña y a su incremento por el cambio climático, es necesario:

1. Reorientar la planificación para aprovechar con inteligencia los recursos hídricos disponibles, mediante la construcción de embalses para administrar el uso (consumo humano y agrícola, producción de energía eléctrica) del agua del invierno en verano.

2. Insistir en un cambio en la cultura del agua y fomentar la protección y el ahorro del agua.

3. Fortalecer los programas ambientales, como el de Vigilantes del Agua, Bandera Azul Ecológica y Sello de Calidad Sanitaria, entre otros.

Dado este panorama, es necesario que el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), después de 54 años de fundado, aplique realmente, interna y externamente, su rectoría en el suministro de agua potable y adecuada disposición de excretas en todo el país, como lo indica la Ley Constitutiva 2.726, del 14 de abril de 1961.

Darner A. Mora es salubrista público.