Ada Cartín Brenes. 11 febrero, 2018

Nunca he pertenecido a ningún partido político y, la verdad, no me interesa afiliarme a ellos, pero soy una ciudadana costarricense con una extensa familia, algunas amistades y dos bellas mascotas. Los costarricenses necesitamos oportunidades de empleo, recuperar la tranquilidad, promover el mayor desarrollo humano y la calidad de vida. Por eso cuando veo el nivel de discusión política en el país, me siento cansada.

Soy consciente de que los problemas de Costa Rica son tantos que si nos ponemos a discutir y presentar propuestas para solucionarlos todos tendríamos que trasladar la elección de presidente para, más o menos, el 2030.

Por eso propongo que la discusión para decidir el nuevo presidente se centre el cinco temas a dos niveles:

No podemos seguir construyendo casas, urbanizaciones e industrias desordenadamente, atentando contra los recursos naturales, sin planificación alguna

En el primer nivel, porque es el más importante, la economía del país: reactivación económica/plan fiscal. Y, sí, lo pongo así, junto, porque aun cuando soy una ignorante en la materia, por sentido común no podemos seguir en la situación fiscal actual, pero tampoco podemos proponer impuestos que “maten” y desestimulen la producción.

En el segundo nivel, cuatro asuntos fundamentales:

1. Modernización del Estado: No basta con mejorar la recaudación o crear nuevos impuestos, el Estado debe cambiar: ser eficiente, rendir cuentas, garantizar el uso transparente de los recursos públicos, eliminar privilegios y, sobre todo, tener credibilidad entre los ciudadanos.

2. Mejorar el sistema educativo: la educación de nuestro pueblo, hoy más que nunca, da vergüenza. Mala infraestructura, niños que reciben dos horas de clases, sistemas obsoletos, deserción, profesorado desactualizado y sistema universitario desintegrado, entre otros. Y todos sabemos que la educación es la base del desarrollo.

3. Reorganización del transporte público: aquí no tengo nada que decir. Solamente salgan todos los días a la calle a tratar de llegar al trabajo o a dejar a los hijos a la escuela.

4. Organización territorial y ambiente: No podemos seguir construyendo casas, urbanizaciones e industrias desordenadamente, atentando contra los recursos naturales, sin planificación alguna de los servicios básicos y en espacios no aptos, y, obviamente, todo lo anterior está relacionado con lo ambiental, y de ello depende nuestro futuro y calidad de vida.

Priorizar. Por supuesto hay muchos otros problemas, pero de eso se trata priorizar. Además, estoy convencida de que otros se derivan y empiezan a solucionarse si atendemos esos primeros cinco. Por ejemplo, con empleo, calidad de vida y educación, tendríamos menos criminalidad.

Entonces, propongo, señores candidatos, periodistas y cada uno de nosotros en nuestras pequeños espacios de discusión, dediquemos estas pocas semanas a discutir y oír planteamientos concretos para atender estos dos niveles de problemas. Por favor, ya no queremos oír más quién es el “malo y pecador” y quién la “santa paloma”. Seamos serios con nosotros y con las futuras generaciones.

Y no me malinterpreten, no es que no me interesen las discusiones éticas, los valores y los derechos humanos, por supuesto que sí, pero el tiempo es corto y, además, estoy totalmente convencida de que si Costa Rica retomara el rumbo de la reactivación económica y la educación, las discusiones actuales ni existirían.