En diez años, mientras en Estados Unidos las tarifas eléctricas subieron un 10 % y en Europa bajaron un 1 %, en Costa Rica subieron un 94 %.

Por: Enrique J. Egloff 14 febrero

Un análisis objetivo nos permite concluir que, evidentemente, las tarifas eléctricas en Costa Rica sí son caras, contrario a lo sostenido por el ministro de Ambiente y Energía, Edgar Gutiérrez, en un artículo publicado en La Nación del 12 febrero. Veamos:

1. Si analizamos 10 años de evolución de las tarifas eléctricas para la industria, vemos que mientras en Estados Unidos subieron un 10 % y en Europa bajaron un 1 %, en Costa Rica subieron un 94 %, ¡casi se duplicaron! No se puede tapar el sol con un dedo.

2. El dato publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) no lo preparó ni un periodista de La Nación, ni la Cámara de Industrias de Costa Rica. Fueron los expertos de la Cepal con información aportada por el mismo Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). La Cepal hizo una comparación sobre cuánto tiene que pagar una empresa industrial al final de un mes por un consumo determinado. La comparación es de “manzanas con manzanas” y no comete el error en que incurre el ministro al referirse solo al promedio del país, pues está afectado por valores extremos y políticas, entre otros factores, por lo que el precio promedio no representa el costo real que tiene que enfrentar un consumidor. En el caso de un consumidor industrial de 100.000 kWh (kilovatios hora) al mes y con un factor de carga del 50 %, según tarifas del 2016, este pagó en Costa Rica 18,47 centavos de dólar por kWh, mientras que en promedio en Centroamérica pagó 13,5. Es decir, a una empresa en Costa Rica, le cuesta la electricidad un 36,8 % más que el promedio de Centroamérica.

El dato publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) no lo preparó ni un periodista de La Nación, ni la Cámara de Industrias de Costa Rica

3. En Costa Rica no existe un mercado eléctrico en competencia. El precio promedio en un mercado regulado no contempla las transacciones que ocurren en el mercado no regulado, que para el área del Sistema de Integración Centroamericana SICA) alcanzó los 4.896,1 gigavatios hora (GWh), que es casi la mitad de lo que se vende en todo el sistema eléctrico costarricense. El industrial en nuestro país no tiene acceso a un mercado no regulado y, por tanto, no puede negociar tarifas como sí lo hacen los industriales en varios otros países de Centroamérica.

Por ello, el precio promedio del mercado regulado utilizado por el ministro Gutiérrez no refleja el verdadero precio al que compran electricidad los grandes consumidores en Centroamérica. Mientras en el mercado regulado el precio promedio en el 2016 fue de $163 el megavatio (MW), en el mercado spot (no regulado) fue de $71.

4. Señala el ministro que Guatemala participa activamente vendiendo en el mercado regional porque tiene “sobreinstalación” de inversión. Pero en ese país la inversión privada asume el riesgo, mientras que en Costa Rica todo el riesgo lo asume el consumidor y lo paga en las tarifas.

Preguntémonos si la planificación en Costa Rica ha sido la correcta: en siete años, la oferta de potencia instalada en el país creció un 53 %, mientras la demanda un 13 %, y eso se traduce irremediablemente en tarifas crecientes. Mientras la demanda máxima en el 2016 fue de 1.675 MW, la oferta fue de 3.475 MW. ¿Es razonable para Costa Rica tener un margen de seguridad de un 107 %, cuando expertos consideran que un margen de seguridad del 20 % es más que suficiente? La misma Contraloría General de la República, en su informe DFOE-AE-IF-15, solicita al Minae, al ICE y a la Aresep corregir el rumbo de la planificación de la satisfacción de la demanda ante la excesiva construcción de plantas.

Solo en seis de los últimos proyectos incorporados por el Grupo ICE al Sistema Eléctrico Nacional se observa un sobrecosto de $1.662 millones

5. Además de trasladar a la tarifa eléctrica el costo de la excesiva instalación señalada, enfrentamos el problema que solo en seis de los últimos proyectos incorporados por el Grupo ICE al Sistema Eléctrico Nacional se observa un sobrecosto de $1.662 millones. Es decir, un 122 % más de lo planeado y un 159 % más de lo que cuestan los proyectos en otros países, según la referencia internacional usada por la Contraloría General de la República (DFOE-AE-IF-15, dic. 2016).

6. Adicionalmente, se ha abusado del mecanismo de fideicomisos para financiar y ejecutar proyectos como Peñas Blancas, Cariblanco, Garabito y Toro III, con altas tasas de interés en dólares (entre un 12,19 % y un 13,79 %), lo que, además, se trató como fideicomisos operativos y no financieros, como corresponde, obligando a los consumidores a pagar en 12 años plantas cuya vida útil es de 50 años.

Contradicción. Aceptamos su invitación, señor ministro, a tener una discusión seria y objetiva de los problemas del sector eléctrico en Costa Rica. ¿Cómo puede ser que mientras en países como El Salvador, al incorporar energías renovables bajan las tarifas, en Costa Rica al incorporar esas energías las tarifas suben?

Pongamos la necesidad del consumidor de primero, en especial del industrial, que debe producir para competir con el mundo y en el mundo, donde las tarifas son mucho más bajas.

El autor es presidente de la Cámara de Industrias.