Ministra, no confunda gordura con hinchazón

No se escude en ataques personales, señora Ávila, y asuma su responsabilidad

Tengo un cuarto de siglo de ejercer el periodismo en forma responsable. No tengo que defenderme de sus acusaciones y excesos.Mi trabajo habla por mí. Su vida personal no me importa, solo su labor como funcionaria pública. En los últimos meses, he provocado su ira, simplemente por citar hechos, documentos, informes de auditores de su propio Ministerio y de la Contraloría General de la República. Dejemos los aspectos personales de lado y vamos a los hechos de incuestionable interés público:

k1-Contratación con la Universidad de Costa Rica (UCR). La Auditoría Interna de su propio Ministerio señaló graves incumplimientos en una millonaria contratación entre la institución que usted dirige y la Universidad de Costa Rica.Posteriormente, la Contraloría General de la República reafirmó que el procedimiento no se ajustó a la normativa de la contratación administrativa. Estos son hechos, quiera usted aceptarlos o no. Respóndale a la Contraloría, no a mí con insultos y frases impropias de una funcionaria de su rango.

Le recuerdo una conclusión del informe de auditoría que avaló la Contraloría: “Otro aspecto que no se consideró en estas contrataciones fue la no sujeción de las disposiciones de la Ley de Contratación Administrativa, 'por cuanto se puede omitir la publicación, la participación de otros proveedores, trato como oferente único, pero no se debe obviar lo estipulado en la normativa de los artículos 7, 8 y 9 del Reglamento y los prerrequisitos, los cuales deben cumplirse aunque sea una actividad que se desarrolla entre sujetos de Derecho Público”.

También indica el informe de auditoría en las conclusiones: “Al existir ausencia de precios de mercado, así como del análisis correspondiente para contratar de manera directa con la Universidad de Costa Rica, queda la incertidumbre si se está contratando al mejor precio del mercado y al mejor proveedor de este servicio.”

Estos dos aspectos retratan sin duda el incumplimiento que usted no quiere ver. ¿Por qué tanto brinco –señora Ministra– si el suelo está parejo?¿Por qué no aceptar que se equivocaron e hicieron una reorganización de su Ministerio desordenada, sin justificación, sin planificación y sin estudios?Es más, usted ya aceptó ante la Contraloríaque las leyes de control interno son importantes para salvaguardar el patrimonio institucional, pero sigue criticándolas y se niega a aplicarlas.

k2- Desvío de ¢1008 millones del Consejo Técnico Médico Social. No soy yo quien hadenunciado el desvío de cientos de millones de colones que estaban destinados a prevenir enfermedades como el cáncer y que usted gastó en otras cosas ajenas a su destino.

Usted tuvo que aceptar ante la Contraloría que dispuso de esos dineros –por ley destinados a la prevención de graves enfermedades– y sin mayor reparo los utilizó para comprar computadoras, gastos de hotel, viáticos, mantenerel vehículo de su despacho, comprar jackets a funcionarios para lucirlas en las fiestas de Palmares y en gastos deseguridad. Así no se actúa, señora Ministra, y la Contraloría, le guste a usted o no, muy claramente se lo hizo ver.

¿Cuándo va a devolver esos ¢1008 millones? Si lo olvidó, le recuerdo el punto4.1 de las disposiciones del Informe dofoe-soc-if.58-2010 de la Contraloría General de la República. A la Ministra de Salud. ' (punto c): “Reintegrar de conformidad con el ordenamiento, al Consejo Técnico de Asistencia Médico Social, a más tardar el 31 de marzo de 2011, la suma de 1008.093.040.02 provenientes de la Ley 8718 girados por la Junta de Protección a ese consejo al 2 de setiembre de 2010”. ¿Por quéno se ha referido a estos temas de fondo?¿Por qué trata de desviar la atenciónpretendiendo desprestigiarme y afirmandoque yo pretendo verla en una perrera?¿Por qué no explica ampliamente y con lujo de detalles por qué usted tomó ¢1008 millones destinados por ley a prevenir graves enfermedades y los gastó en otras actividades de mucha menor importancia?

No se escude en ataques personales, señora Ávila, y asuma su responsabilidad como funcionaria de alto rango. Dé explicaciones. Esa es su obligación,como es la mía informar sobre asuntos de interés público, aunque a usted no le guste y la perturbe tanto. No confunda la gordura con la hinchazón, no pierda tiempo vanamente en tratar de desacreditarme. Hágale caso a la Contraloría General de la República y ocúpese en ver de dónde tomará los ¢1008 millones que le exigen devolver para destinarlos a los objetivos que la ley claramente define.

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