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La ruta para mejorar nuestro sistema de salud

No hace falta desgastarse en diagnósticos, lo que se necesita son discusiones técnicas, libres de politiquería y desprovistas de intereses económicos

En el umbral de una nueva magistratura, los diversos partidos políticos que se disputan tanto la Presidencia de la República como las diferentes curules de la Asamblea Legislativa, no tienen necesidad de desgastarse en diagnósticos para determinar la ruta para fortalecer el sistema salud y hacerlo cada vez más robusto.

El camino de las acciones ya está marcado en el informe del 2017 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

La tarea de los partidos políticos es definir la agenda de trabajo y las estrategias que procuren que a nuestro sistema de salud se le garantice su sostenibilidad financiera, mediante discusiones técnicas, libres de politiquería y desprovistas de intereses económicos y de líneas meramente discursivas. Requerimos decisiones y acciones firmes y contundentes.

Como parte de esa agenda, se debe trabajar profusamente para que el 7,4% del Producto Interno Bruto (PIB) destinado a salud, se emplee en forma más eficiente, con la finalidad de que la inversión per cápita se incremente. En esa discusión también se debe valorar la diversificación del financiamiento, como lo planteó el presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Román Macaya.

El jefe adjunto de la División de Salud de la OCDE, el doctor Frederico Guanais, quien participó, recientemente en el IV Foro de Salud, que se realizó en Costa Rica, en el contexto de su ingreso a ese organismo, lo explicó muy bien: El porcentaje del PIB de nuestro país destinado a la salud es ligeramente inferior al promedio de las naciones que integran la OCDE, pero paradójicamente, la inversión per cápita ($1.600 anuales) es una de las más bajas, solamente por encima de Colombia, Turquía y México. ¿Por qué?

Es en este punto donde los partidos políticos deben poner su mirada y diseñar las estrategias que lleven al sector salud a ser más eficiente, priorizar su gasto, apostar por aquellas acciones que sean más efectivas y trabajar, sin dilaciones, hasta lograr que la población tenga la mejor salud posible.

Otras acciones. Tanto el representante de la OCDE, como los panelistas Mauricio Vargas Fuentes, del Instituto Centroamericano de Administración Pública (ICAP); y Luis Bernardo Villalobos Solano, exdecano de la maestría en Salud Púbica y exdecano de Medicina de la Universidad de Costa Rica, coincidieron en que es urgente abordar de manera integral las enfermedades crónicas y el envejecimiento que presionan fuertemente al sistema de salud.

Tampoco puede quedar del lado el trabajo que se debe realizar para promover la salud y la prevención de las enfermedades. Esta acción no puede quedar en estribillos. Debe plasmarse en decisiones e incorporar a otros actores como las municipalidades, pues está claro que no todos los problemas de salud se resuelven con más hospitales.

Es necesario mejorar nuestro nivel de atención, tanto en las áreas de salud integradas, como en los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (Ebáis).

Hay que trabajar fuertemente en atender la deuda en el saneamiento ambiental. Es urgente, como lo dijo el doctor Villalobos, ampliar la cobertura del alcantarillado sanitario. Requerimos de aguerridas políticas para la disposición de residuos sólidos, el manejo de plásticos de un solo uso, acciones contra el cambio climático y el ordenamiento territorial.

Es necesario una mayor articulación con otros sectores. Las universidades no pueden seguir formando profesionales en forma descontextualizada de la realidad y deben también formularse la pregunta: ¿Estaremos formando los profesionales que necesita el país y con el perfil que se requiere?

De acuerdo con la OCDE, Costa Rica es una de las naciones que posee la menor cantidad de enfermeras y médicos por habitante de todos los países que integran ese club multinacional.

Se requiere también un mayor análisis de los datos para que con la fuerza de la evidencia nos ayuden a trazar el camino más seguro. El Expediente Digital Único en Salud (EDUS) es una excelente herramienta, a la cual hay que sacarle el mayor provecho para gerenciar nuestro sistema de salud.

También se necesita una rectoría de salud fuerte, capaz de conducir de la mejor manera el barco, mediante evaluaciones e indicadores de desempeño. Esta rectoría, según la OCDE, actualmente es muy débil e impide que el sector salud funcione a cabalidad.

La mesa está servida. Lo que falta son acciones y un gran trabajo para mantener y mejorar lo que a lo largo de tantos años hemos construido.

solismi@gmail.com

La autora es periodista y salubrista.

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