Frank Arata. 14 marzo

La izquierda radical ha acaparado a la mayoría del Partido Demócrata y no da tregua en su afán de bloquear la agenda del presidente, Donald Trump, así se trate del bienestar e interés de su propio país. Puede más el odio hacia el presidente que el amor al país.

Uno de los ejemplos del bloqueo es la narrativa de la no existencia de una crisis en la frontera con México. La pregunta es: ¿Cómo se le llama a la filtración descontrolada de miles de migrantes indocumentados provenientes de los países del Triángulo Norte?

Caravanas de mujeres y niños haciendo la peligrosa travesía para alcanzar “el sueño americano” arriesgan la vida en manos de inescrupulosos coyotes al mando de los carteles de la droga mexicanos. Todo producto de la noción de lo permeable de la frontera y de las leyes migratorias impuestas por la administración anterior, como es el detener y luego liberar a los indocumentados una vez han cruzado la frontera de manera ilegal. Después se les da una fecha para comparecer ante un juez para argumentar su caso de “refugiado” y el 95 % nunca se presenta a la citación.

¿Cómo llamar al contrabando desmedido de heroína y cocaína por los puntos donde no hay vigilancia y la retórica de que el 90 % es confiscado en los puertos de entrada?

Los carteles van a preferir ingresar los contrabandos por los puntos sin vigilancia, es algo de sentido común. Sin embargo, el argumento se utiliza para entorpecer la construcción del muro.

Muro conveniente. Este aspecto afecta a nuestro país, pues, no siendo la frontera tan permeable como lo es, el tráfico de drogas y la actividad tan notoria de los carteles se vería afectada y disminuiría el trasiego por Costa Rica, donde “la enfrían” para seguir su ruta al norte.

Nosotros, por interés nacional, si se quiere, no deberíamos oponernos a la construcción del muro por el simple hecho de ser un proyecto de Trump.

¿Cómo se le llama al ingreso sin control de las maras para revolverse entre las comunidades de todo Estados Unidos para perpetrar sus crímenes, como distribución de drogas, trata de personas, violaciones, reclutamiento de jóvenes y asesinatos a mansalva?

La seguridad en la frontera es una necesidad ineludible e impostergable para los intereses de Estados Unidos, y ahora vemos que también para los nuestros.

El brazo difusor de la izquierda, CNN, WaPo, New York Times, CBS, NBC y ABC, entre otros, repite la diatriba de los senadores y representantes demócratas en su afán de oponerse a todo lo que Trump trata de ejecutar. La resistencia y obstrucción es notoria sin importar de qué lado están los intereses de los ciudadanos.

Muchos de nuestros medios y figuras políticas abrazan la idea de que Trump promueve la protección y seguridad de su frontera por pura vanidad. Pierden la objetividad, se ponen la camiseta de los demócratas, ignoran sus logros, como los índices de desempleo más bajos de la historia, la reactivación de la economía incentivando la producción mediante una política fiscal inteligente donde las empresas respiran y compiten para generar fuentes de trabajo, la eliminación de regulaciones asfixiantes que maneaban la producción y enviaban sus fuentes de empleo al resto del mundo convirtiendo las ciudades, donde se generaban esos puestos de trabajo, en lugares fantasma, el crecimiento continuo de la economía desde el inicio de su gestión, etc.

La guerra de Trump es en su propio país contra una oposición que se resiste a admitir el resultado de las elecciones de hace dos años. Es con el rancio statu quo de ambos partidos, que oye pasos de animal grande ante el peligro de perder sus privilegios casi vitalicios mediante promesas en campaña y olvidarse de ellas y sus constituyentes una vez elegidos. Trump ha cumplido sus promesas, una a una, le guste a quien le guste y el muro será una de ellas. Por eso fue elegido, para drenar el barreal llamado Washington.

El autor es empresario.