Natalia Díaz. 20 junio, 2018

La incorporación de energía solar a la matriz energética de gran cantidad de países ha aumentado significativamente conforme los costos han disminuido aceleradamente.

Estudios hechos en muchas partes del mundo señalan que en el período 2010-2017 los costos de la energía solar cayeron un 70 % y de aquí al 2020 podrían bajar un 50 % más. Eso no ocurre con las fuentes renovables tradicionales de energía, como la hidroelectricidad porque los costos de los nuevos proyectos más bien han aumentado (Pirrís, Balsa inferior, Reventazón y el futuro proyecto de El Diquís).

El informe Tendencias globales en la inversión en energías renovables 2018, publicado en abril por ONU Medio Ambiente, en colaboración con la Universidad Frankfurt School of Finance and Management y Bloomberg New Energy Finance, indica que los costos decrecientes de esta energía han estimulado el aumento de las inversiones en el mundo. Solo en el 2017, la inversión global fue de $160.000 millones.

Estamos perdiendo competitividad y la oportunidad de usar el sol como un factor de reducción de los costos de la electricidad

En la feria ExpoSolar 2018, Acesolar presentó un estudio titulado Energía solar en Costa Rica en el período del 2014 al 2017, donde destaca que el país no está aprovechando su potencial solar.

Se determinó que a febrero del 2018 el país tenía una capacidad instalada de 27 MW, 15 MW de los cuales corresponden a generación distribuida para autoconsumo y 6 MW a un programa piloto del ICE y proyectos de generación distribuida para autoconsumo que integran “pequeños proyectos fotovoltaicos instalados en residencias, comercios e industrias”.

De acuerdo con este estudio, existen solamente dos pequeñas plantas fotovoltaicas centralizadas: una del ICE, de 1 MW, y otra de Coopeguanacaste, de 5 MW. El estudio detectó, también, que la generación distribuida “es significativamente mayor que la centralizada”.

Muy poco. Según datos del ICE, a febrero del 2018 el país tenía una capacidad instalada de 3.545 MW. La capacidad de energía solar representa entonces un 0,7 %, lo cual es muy poco para un país situado en una región con una altísima radiación solar.

Países del hemisferio norte, como Alemania, generan, porcentualmente, mucha más energía solar que Costa Rica. Un estudio titulado Analysis of the Technical Potential and Profitability of Photovoltaic in Costa Rica señala dos aspectos preocupantes: la radiación solar promedio en nuestro país es dos veces más alta que en Alemania y cualquier ubicación en Costa Rica recibe más radiación que las mejores ubicaciones solares en ese país. De acuerdo con el estudio de Acesolar, el porcentaje de la generación solar en Alemania en el 2017 fue del 6,2 % del total de energía producida; mientras que en Costa Rica fue un 0,34 %.

De lo anterior se concluye que las políticas energética y económica del país impiden la incorporación a la revolución mundial de la energía fotovoltaica.

Rezagados. Varios países, con mucho menos radiación solar que nosotros, nos llevan una enorme ventaja en términos de incorporación de la energía solar a la matriz energética.

Estamos perdiendo competitividad y la oportunidad de usar el sol como un factor de reducción de los costos de la electricidad y, consecuentemente, habría un aumento significativo de la competitividad nacional para fortalecer el desarrollo económico y social y estimular la generación de empleo.

Es necesario eliminar los obstáculos y las trabas al desarrollo de energía solar, entre los cuales están los artículos 34 y 44 del Reglamento de Generación Distribuida para Autoconsumo con Fuentes Renovables.

Debemos dejar de lado la retórica que se ha venido utilizando y comenzar a trabajar en desarrollar una política energética y económica que tenga incidencia en el mundo real, enfocada en las nuevas tecnologías, muchas de ellas disruptivas, que están reduciendo los costos de la generación eléctrica.

La autora es exdiputada.