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Hermoso río

Hace como 30 años me prometí que algún día descubriría cuál es la tercera orilla del río

Hace como 30 años leímos el cuento La tercera orilla del río, de João Guimarães Rosa, y le dije a mi profesor que yo no sabía cuál era la tercera orilla del río. Él me miró y sonrió. Pero pensé para mí: algún día lo sabré.

Leyendo la columna del exmagistrado Carlos Arguedas R. (14/6/2021), recordé mi gran incógnita: ¿Cuál sería la tercera orilla del río? Creo saber, según la historia del cuento y traída a nuestra realidad, que existen otras orillas que el protagonista omnisciente nos da a entender y lo que importa es descubrirlas.

El río frío, hondo y de espléndidas aguas nos conduce al espacio inmenso de oscuridad y claridad donde el ser humano abriga un alma, que emerge a la vida, con aspecto de bicho raro, encapsulado en una canoa.

Un río es siempre espacioso, frío, con dos orillas paralelas, sembrado de árboles o con piedras en ambas márgenes; sobre todo, lleva una corriente intensa, no se detiene ni se devuelve, va hacia una única dirección. Sus aguas son turbulentas y profundas, no hablan ni nos dicen qué hacer cuando se está en medio de ellas.

Lo entendemos como el gran espacio en el que una persona debe vivir y saber hacerlo. En el cuento La tercera orilla del río, no encuentro una locura, ni en el padre ni en el hijo. No procede, es que así es el discurrir de la vida.

Así como tampoco estoy de acuerdo en la relación entre la locura y la cordura que los entendidos afirman que existe entre don Quijote y Sancho Panza, respectivamente.

¿Qué de loco tiene don Quijote? ¿Y qué de cuerdo, Sancho? Mi criterio es que los dos son locos y los dos son cuerdos a la vez, esto es, una sola moneda, un solo ser humano. Los cuerdos y los locos somos quienes leemos las grandes imaginaciones fantásticas y literarias que escriben nuestros escritores del alma.

Me pregunto quién es más loco o más cuerdo: si don Quijote peleando con los molinos de viento y con sus aventuras de caballero andante o Sancho siguiendo las aventuras del caballero de la Mancha. O el padre del relato, que abandona a su familia, sin explicación consensuada, para ir a vivir al centro del río en una canoa.

En el relato La tercera orilla del río se produce un canje metafórico entre el padre y el hijo, y, según mi percepción, se asemeja a la parte final del Quijote, cuando Sancho y Alonso Quijano el Bueno entrecruzan la supuesta locura y cordura a través del diálogo que se da entre ellos.

El intercambio metafórico en el relato se encuentra cuando el hijo le dice al padre: «Ahora usted viene, no necesita más… Usted viene, y yo, ahora mismo, cuando quiera, los dos de acuerdo, ¡yo tomo su lugar, el de usted, en la canoa…!».

En este diálogo, padre e hijo entienden que el ciclo de la vida ocurre en este espacioso mundo. Algo muere y algo nace, teniendo como protagonista el gran espacio de la tercera orilla del río. ¿Cuál?… el río, el río, el río. ¡Vale!

acevedo48@gmail.com

La autora es profesora pensionada.