Helio Fallas. 4 septiembre

En el editorial de La Nación del 28 de agosto se afirma que tres funcionarios del Ministerio de Hacienda desmintieron mis declaraciones ante la Comisión Legislativa de Ingreso y Gasto Público, en lo relacionado con la solicitud de un presupuesto extraordinario para el 2018.

No es cierto que yo “haya alegado ignorancia” de los problemas presupuestarios del 2018 y que el pasado Gobierno haya intentado ocultar a la actual administración una dificultad tan evidente o que hubiese algún interés electorero en nuestras decisiones.

Mi equipo de trabajo y yo siempre estuvimos informados de las dificultades presupuestarias que enfrentaba el gobierno en el 2018

En un documento que entregué a diputados y periodistas, enfaticé que “la administración Solís Rivera sí advirtió al país y al nuevo gobierno de la situación (…). El anterior gobierno también trató el tema con las nuevas autoridades de Hacienda en reuniones previas al traspaso del poder, aunque sin conocer detalles de lo que habría que enviar como presupuesto extraordinario dado que no se contaba con el dato. No existía un documento con la información pertinente”. Además, era público el fracaso de la colocación de los $1.500 millones, desde el 13 de marzo del 2018, cuando Hacienda emitió un comunicado de prensa.

Queda claro que nunca he alegado ignorancia de la situación, todo lo contrario, siempre fui proactivo para buscar soluciones a las dificultades que se avecinaban.

Confirmación. Mi afirmación fue confirmada por el director de Crédito Público en la pasada administración, Julio Espinoza, y por la exviceministra de Hacienda y Tesorera Nacional, Martha Cubillo.

Consta en las actas legislativas que el 23 de agosto Espinoza confirmó lo dicho por mí, que en los primeros meses del 2018 sí teníamos claridad del problema ocasionado por las dificultades para captar $1.500 millones a una baja tasa de interés y a largo plazo, pero no era posible solicitar un presupuesto extraordinario porque faltaba la información pertinente.

Textualmente, Espinoza afirmó: “¿Por qué no se presentó un presupuesto extraordinario? (…). Antes de finales de abril era difícil tener suficiente información para poder hacer el análisis más certero de los datos, y el 8 de mayo yo me retiro de Crédito Público”. Está claro que no hay contradicción entre mi declaración y la de Espinoza.

Cubillo también confirmó lo que he expresado. Textualmente, ella manifestó: “El monto estimado lo conocía don Helio y ese monto debía definirse para poder traerlo aquí a un presupuesto extraordinario y ese monto exacto (no) se conoció hasta el 10 de julio. Así que el monto exacto no era conocido ni por don Helio ni por don Luis Guillermo”.

En la misma comparecencia, ante preguntas de la diputada Paola Vega, Cubillo admitió, categóricamente, que teníamos la certeza de que había un faltante, pero no de la cifra exacta de ese faltante, y sin ese dato no se podía hacer un presupuesto extraordinario y la cifra no se supo hasta el 10 de julio pasado. Por lo tanto, confirmó Cubillo, el envío de un presupuesto extraordinario no estaba en las manos de la pasada administración.

Sin inversionistas. Tanto Cubillo como Espinoza fueron reiterativos en que, además de la no aprobación del plan fiscal, una de las principales razones del faltante actual se debe a las declaraciones irresponsables de algunos actores políticos opositores en medio de la campaña electoral, que en diciembre cuestionaron sin bases el mecanismo de captación de los $1.500 millones e hicieron que los inversionistas retiraran sus ofertas.

El tercer testigo al que se refiere el editorial es Melvin Quirós, actual director de Crédito Público, quien explícitamente admitió que no tuvo participación en la estimación presupuestaria de los rubros de deuda para el 2018 y que su criterio acerca de si se podía o no enviar un presupuesto extraordinario era una “opinión” personal.

Mi equipo de trabajo y yo siempre estuvimos informados de las dificultades presupuestarias que enfrentaba el gobierno en el 2018, y cumplimos con nuestros deberes dentro de nuestras potestades legales para evitar impactos al país; sin embargo, no era posible enviar un presupuesto extraordinario antes de mayo porque hasta julio no existió la información precisa del monto requerido, y sin tal información no se podía presentar ese presupuesto. Y por si quedaran dudas de si la nueva administración estaba enterada o no de la situación, la prueba es que mi equipo de trabajo prácticamente es el mismo que continua laborando con la actual ministra de Hacienda.

El autor fue vicepresidente y ministro de Hacienda en la administración Solís Rivera.