Luis París. 22 agosto

La pérdida de apoyo del Partido Liberación Nacional (PLN) tiene que ver, fundamentalmente, con aspectos éticos, y en este problema radica su principal reto para recuperarse de la crisis.

Es una realidad incontestable que las desviaciones éticas de los políticos son la causa de la pérdida de fe y de la desconfianza de los ciudadanos con respecto a la política, y eso es muy perjudicial para la democracia.

Además de la obligación de ser consecuente con sus postulados éticos, el PLN tiene la oportunidad de iniciar el camino de su reivindicación ante la ciudadanía.

Para garantizar la idoneidad de los candidatos a puestos de elección popular y para ocupar cargos en el gobierno, los requisitos deben ser estrictos. Es una medida urgente para evitar, o por lo menos minimizar, el daño que algunos dirigentes le producen al colectivo político.

Tales requisitos, si no se acompañan de eficaces controles y de fuertes sanciones, serán letra muerta, como pareciera que han sido por mucho tiempo las disposiciones al respecto y el flamante Reglamento de Ética y Disciplina del PLN, por la desidia y pasividad del tribunal interno.

Error cantonal. La decisión tomada por el Órgano Consultivo Cantonal de Cartago de apoyar la aspiración a la reelección de su alcalde constituye un incumplimiento de las normas éticas establecidas por el PLN.

El acto es una afrenta no solo para los correligionarios liberacionistas del cantón, sino también para todos los del país, dada la dimensión del caso por el cual la Fiscalía abrió una investigación.

Sorprende que las voces de protesta de algunos dirigentes nacionales se sintieran con posterioridad a la elección, sin que antes nadie, ni el presidente ni el secretario general ni la Fiscalía del partido, nadie, ¡asombrosamente nadie!, haya hecho algo para evitar la designación.

El Tribunal de Ética verdiblanco, instancia que actúa como tribunal de conciencia (artículo 28 del Reglamento de Ética y Disciplina), tiene las potestades para actuar de oficio (artículo 127 inciso a del Estatuto) y de disponer una medida cautelar para suspender la militancia de sus dirigentes (artículos 20 y 21 inciso d del reglamento citado).

Si hubiese intervenido oportunamente en el caso del alcalde denunciado, pudo haber frenado la elección, pero los miembros se quedaron de brazos cruzados, como si el asunto no les incumbiera.

Recurso. Para tratar de enmendar el dislate, el excandidato presidencial Antonio Álvarez Desanti solicitará a la Asamblea Nacional no ratificar la candidatura por considerar que “se debe sentar un precedente ético” y porque, según afirmó, una persona con un caso abierto por supuesta violación no debe ser candidata del PLN.

Las extemporáneas críticas no servirán para lavarle la cara al partido si estas no van acompañadas de acciones contundentes que evidencien la voluntad de no tolerar las transgresiones éticas de los miembros, como lo que propone el excandidato presidencial.

Aplaudo la iniciativa de Álvarez Desanti y abrigo la esperanza de que ese cuerpo colegiado, con la facultad que le otorga el artículo 77 inciso l de su Estatuto, apruebe su propuesta en la sesión de mañana. Solo así se podrá evitar que la actitud de los delegados cantonales cartagineses le causen vergüenza al resto de los liberacionistas.

Además de la obligación de ser consecuente con sus postulados éticos, el PLN tiene la oportunidad de iniciar el camino de su reivindicación ante la ciudadanía.

El autor es exembajador.