Silvia Hernández Sánchez.   6 agosto

El Proyecto de Ley de Educación y Formación Técnica Dual, que los diputados aprobamos el lunes en primer debate, concretará una visión impulsada por Liberación Nacional mucho antes de iniciarse este periodo constitucional.

Muchas versiones han existido, pero la Asamblea Legislativa, en el marco de la Comisión de Ciencia, Tecnología y Educación, asumió con absoluta determinación la responsabilidad de estudiar la propuesta y llevar el proyecto de ley hasta el final, en un trámite que consideró las dudas y recomendaciones de los actores que son parte del sistema educación-trabajo.

La nueva ley es un punto de encuentro entre la demanda de recurso humano en nuestro mercado laboral y la oferta de nuestro sistema educativo. Ello, con la aspiración de consolidar los sistemas que se han creado en en torno a la formación dual y la potencial incorporación de todos los centros educativos y las empresas formadoras al sistema, con la única condición de que coincidan en el objetivo de entrenar a los estudiantes en las capacidades requeridas por el mercado laboral.

Respuesta a una necesidad. Contar con jóvenes graduados y con experiencia, nos permitirá, como país, prepararnos para los retos que nos imponen los cambios laborales de la revolución tecnológica y la revolución del conocimiento, desafíos generados por la llamada cuarta revolución industrial. Cambios que veremos a corto tiempo y sobre los cuales no podemos quedarnos pasivos, solo como observadores.

La inacción en materia educativa frente a la cuarta revolución industrial nos condenará en el futuro porque limita las posibilidades de garantizar trabajos de alta calidad y valor agregado para las generaciones actuales y venideras, con serias consecuencias en nuestra productividad y la plena incorporación de nuestra economía a las dinámicas mundiales.

A lo anterior se suma la situación laboral de nuestra juventud, que, a grandes rasgos, preocupa y nos motiva a actuar. Según el Observatorio Económico y Social de la Universidad Nacional, 126.000 jóvenes están desocupados.

Esta situación afecta más a mujeres jóvenes y viene aumentando significativamente; 44.515 jóvenes entraron en la categoría de desempleados entre el 2017 y el 2018. A esto se suma que el 44,5 % de los muchachos ocupados tienen un empleo informal.

Frente a estas realidades, la Ley de Educación y Formación Técnica Dual se convierte en una pieza del engranaje que facilitará la inserción de los jóvenes en un mercado laboral en constante cambio y redefinición, con la protección y las garantías respectivas para llevar adelante una vida plena.

Detalles de la ley. Entre las garantías que otorga la ley se encuentran: 1) El principio de alternancia, que permitirá el adecuado balance entre la formación en el sistema educativo y en las empresas. 2) Un fondo de becas del INA solo para educación dual, que será financiado tanto por la institución como por las empresas formadoras, de tal manera que se contará con los recursos necesarios para dotar a los alumnos de elementos clave para su formación. 3) Un seguro de riesgos especial quienes se incorporen al programa dual. 4) Una serie de obligaciones y responsabilidades tanto de los alumnos como de los centros educativos y las empresas formadoras, que aseguran el equilibrio necesario para el adecuado desempeño educativo.

La educación dual ayudará a hacer los ajustes para cerrar brechas socioeconómicas y abrir una gama de oportunidades a los jóvenes para vivir un futuro más prometedor al acceder a una educación de calidad, basada en las necesidades del país.

Con la nueva legislación, manifestamos al mundo que Costa Rica puede estar a la vanguardia de la educación dual y que aspira a competir con países como Alemania, Austria, Australia y el Reino Unido, donde este modelo es un éxito desde hace muchos años. Tenemos capacidad para hacerlo.

La autora es diputada, jefa del fracción del PLN.