Sergio Sáenz Aguilar. 18 agosto

La historia, con frecuencia, olvida a sus héroes. Es el caso de Matías de Jesús Sáenz Arias, quien nació en Heredia el 18 de enero de 1837. A los 19 años se enlistó en el Ejército como voluntario y luchó contra los filibusteros en la Campaña Nacional.

Combatió con el grado de teniente en la Batalla de Rivas, el 11 de abril de 1856. Por sus actos heroicos y valor demostrados en la guerra, el general José María Cañas lo ascendió el 14 de abril de ese mismo año a capitán.

Finalizada la Batalla de Rivas, se desató la peste del cólera, que produjo más muertes entre los soldados costarricenses que el combate. Matías recibió el encargo, y lo cumplió piadosamente, de sepultar a los muertos. Después de la guerra, el presidente Juanito Mora lo condecoró con una medalla de oro, que él mismo le colocó en el pecho, como reconocimiento a los servicios prestados a la patria.

En los años siguientes, continuó al servicio del Ejercito y fue ascendiendo gradualmente en su carrera militar, hasta que en la administración del presidente Bernardo Soto (1888) se le otorgó el grado de coronel por su rectitud, honorabilidad y consagración a los intereses patrios.

En el gobierno de Ascensión Esquivel (1903), ya siendo anciano, el Congreso decretó conferirle el título de general de brigada y otorgarle una pensión vitalicia de ¢100 mensuales por haber prestado desde su juventud grandes servicios al país y, muy especialmente, por su valor en la guerra de 1856.

El legado de Matías Sáenz a Costa Rica y, sobre todo a la ciudad de Heredia, trasciende más allá de su lucha en la guerra. Contrajo matrimonio con Joaquina Rojas, con quien tuvo 10 hijos. Destacó entre ellos Tranquilino Antonio Francisco Sáenz Rojas, nacido en Heredia el 10 de mayo de 1862, educador y diputado en varias oportunidades, así como magistrado.

Tranquilino se casó en 1887 con Trinidad Flores Trejos y juntos dieron origen a la Familia Sáenz Flores, estirpe de maestros y educadores heredianos. El ingeniero y educador Samuel Sáenz Flores fue uno de los personajes más sobresalientes de la familia. En su honor, un liceo de Heredia lleva su nombre.

Samuel fue uno de los primeros ingenieros sanitarios que tuvo el país y realizó grandes obras para el acueducto de Heredia. Además, en una ocasión, fue elegido diputado, cargo que declinó para dedicarse a sus labores de educador.

Soy tataranieto de Matías y me llena de orgullo saber que él, junto con el presidente Juanito Mora, el general Cañas, Juan Santamaría, Nicolás Aguilar y muchos otros héroes nacionales, defendió a Costa Rica en el momento más crítico de su historia; muchos dieron su vida en la gesta.

Hago estas reflexiones con la intención de incentivar al lector a volver la mirada al pasado. Quizás descubra que en su familia hay héroes olvidados por la historia, que en tiempos pasados lucharon para que tengamos hoy una Costa Rica libre y soberana.

El autor es ingeniero.