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Foro: Teatro Nacional y prioridades

Quienes nos oponemos al préstamo de $31 millones del BID nunca hemos cuestionado la necesidad de un sistema antiincendios.

Previsible es la palabra oportuna para adivinar el aprovechamiento que haría la oficialidad del lamentable incendio en la catedral de Notre-Dame en París para abanderar su insostenible defensa de un proyecto con el cual pretende un alto endeudamiento para los costarricenses a contrapelo del “nuevo credo de austeridad” proclamado por el gobierno del bicentenario.

El Programa Integral de Seguridad y Conservación del Monumento Histórico Teatro Nacional, propuesto por la anterior dirección del teatro y apoyado insistentemente por la jerarca de Cultura, implica un crédito de $31 millones para el país de fondos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Para ello, una red de “expertos” ha propuesto una serie de acciones que, se supone, velan por la seguridad y la conservación del inmueble. No obstante, la iniciativa muestra de manera obvia criterios muy cuestionables en materia de restauración, que es de lo que “se presume” trata gran parte del programa.

Llama la atención la insistencia obsesiva del Ministerio de Cultura y Juventud en endeudarnos tanto, pese a gozar de una reputación dudosa en cuanto a la defensa del patrimonio construido. Baste con mencionar dos claros ejemplos: la remodelación irrespetuosa del hotel Costa Rica —apadrinada por el director de entonces del Centro de Patrimonio— y el estado de abandono en que mantienen el Teatro Variedades, de su propiedad y en claro incumplimiento de la Ley de Patrimonio Histórico-Arquitectónico, que obliga a dar el mantenimiento adecuado a las construcciones.

La seguridad del Teatro Nacional nadie la discute. Ninguno de quienes nos oponemos a la aprobación del despilfarro que el programa implica hemos cuestionado la necesidad de instalar un sistema antiincendios. Aun así, la oficialidad no nos dice que alguno de esos sistemas puede evitar un siniestro en un 100 %.

Si usamos el ejemplo que ellos aprovechan, entonces debemos mencionar que Notre-Dame de París sí contaba con un sistema antiincendios en funcionamiento y a pesar de eso ocurrió la tragedia.

La sustitución de una emblemática mecánica teatral manual, envidia de muchos porque pocos teatros en el mundo cuentan con una similar, por una mecanizada; la construcción de un edificio administrativo y otras acciones peligrosas para el legado histórico de nuestro teatro, no son prioridades en momentos cuando el país debe economizar cada céntimo.

Un sistema antiincendios sí. La solución para conseguir la aprobación de la Asamblea Legislativa es simple: el programa debe circunscribirse a esto. Así, el Ministerio de Cultura acata la disposición presidencial de austeridad y muestra solidaridad con nosotros, los contribuyentes.

La historia nunca miente; la política sí. Quienes tienen a su cargo la administración gubernamental por elección democrática deben entender que a nadie le gusta que lo engañen y los juramentos éticos hechos al aceptar sus cargos los comprometen a actuar siempre a favor del bienestar público, sin derroches ni excesos.

algonzalezcr@yahoo.ie

El autor es periodista y y expresidente de la Comisión Nacional de Patrimonio Histórico-Arquitectónico.

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