Juan R. Ziadie Soler. 10 julio

El presidente Barack Obama enfrentó la crisis económica del 2008 utilizando la macroeconomía de Keynes para “restaurar el crecimiento y la prosperidad”.

En pocas palabras, el keynesianismo propugna el aumento del gasto público e impuestos, circular más dinero y, así, esperar reducir el desempleo.

La crisis originada por la covid-19 le ha pegado duro a la economía costarricense con desempleo y un déficit previsto de casi un 10 %.

El 80 % de las pymes podrían cerrar “dentro de seis meses” y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) calcula en ¢35.000 millones la caída de los ingresos en dos meses.

Costa Rica propone curar la crisis con keynesianismo: más egresos de fondos públicos municipales y aumentos de impuestos, pues el ministro de la Presidencia, Marcelo Prieto, declaró que el “gasto público es fundamental para la reactivación económica”.

La agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s bajó de inmediato la calificación porque Costa Rica “no toma en serio” sus reformas fiscales. Prieto respondió que la agencia no le dará de comer a nadie y que ellos gobiernan para el público.

Pero ¿aumentar el gasto público, en vez de recortarlo, será realmente gobernar para el público?

Repaso histórico. El modelo keynesiano ganó fama durante la Gran Depresión. El 29 de octubre de 1929 el mercado de valores de Estados Unidos registró pérdidas del 24,8 %, un evento que ha sido falsamente descrito como un fracaso de los mercados libres.

¿Por qué falsamente? Sin acción del gobierno, la economía estadounidense ya mostraba recuperación en tan solo tres meses, pero al emplear los principios de Keynes la tendencia positiva se revirtió, y causó lo que llamamos la Gran Depresión.

En diciembre de 1929, la tasa de desempleo alcanzó un máximo del 9 % y luego cayó al 6,2 % en junio de 1930.

A pesar de esa tendencia, el presidente Herbert Hoover decidió subir los gastos públicos y los impuestos, cuyo resultado fue el disparo del desempleo a casi doble, el 6,2 % en seis meses, y nunca bajó de dos dígitos durante el resto de la década de los treinta, llegando hasta el 25 %.

Las reglas autocorrectivas de los mercados libres, incluidos bajos impuestos y regulaciones, fueron abortadas por Hoover y el control macroeconómico tuvo el efecto de retrasar el crecimiento e incrementar el desempleo.

El presidente Franklin D. Roosevelt siguió a Hoover y subió aún más los gastos cuando llegó al cargo en 1933. Realmente creó una crisis global.

Otro keynesiano. En el 2008, Obama, un exacadémico, tomó la vía de Keynes. La recuperación fue la más lenta y anémica en la historia de Estados Unidos. Desgraciadamente, presidió sobre la tasa de participación laboral más baja en la historia de su nación.

Obama agregó que el crecimiento anual del 2 % (en vez del habitual 3 %) sería la “nueva normalidad” y los empleos de las industrias trasladados al extranjero se fueron para siempre.

¿Fue “crecimiento y prosperidad”? Cuando el candidato Donald Trump prometió recuperar los empleos de fabricación, Obama se burló de él. Dijo que no tenía una “varita mágica”.

Como presidente, Trump promulgó de inmediato las estrategias de libre mercado, recortó impuestos y regulaciones, y así liberó al sector privado para crear empleos.

Como resultado, consiguió la tasa de participación laboral más alta de la historia; la de desempleo más baja de la historia; un aumento de más del 60 % en el mercado de valores; un crecimiento trimestral regular superior al 3 %; más de 100.000 trabajos de fabricación repatriados y, en fondos repatriados, solo en el 2018 superó los ocho años de Obama.

Trump ha demostrado que el keynesianismo durante Obama fue totalmente inepto.

Receta estatista. Prieto propuso condenar a los costarricenses a un futuro anemico guiado por lo de Keynes, como lo hizo Obama. Los municipios gastarán lo que generan al gravar a los creadores de empleo, garantizando el cierre de más empresas, el desempleo alto y menos ingresos públicos.

¿Es eso gobernar para el público? ¿Por qué Prieto optaría por un enfoque fallido para hacer frente a la destrucción de puestos de trabajo y al crecimiento negativo?

A los académicos les gusta el socialismo de Keynes y mucho control gubernamental. Prieto es un académico, es decir, sabe poco acerca de cómo funciona el mundo real de los negocios.

El autor es empresario.

Nota de la editora: se actualiza a las 10:46 a. m. del 11/7/2020 con el nombre correcto del XXXI presidente de Estados Unidos Herbert Hoover.