4 junio

El comercio mundial ha sufrido tres fuertes contracciones en las pasadas dos décadas: los ataques terroristas del 11 de setiembre del 2001, la crisis financiera del 2008 y la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV-2.

La economía global acumula 20 años de no estar en las mejores condiciones. El G-20 afirma que los resultados esperados del comercio son insuficientes. Incluso, ha planteado la necesidad de revisar la estructura de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Dos grandes preocupaciones destacan en torno a los principios y reglas del comercio internacional. La primera está relacionada con la posibilidad de un viraje hacia medidas proteccionistas. La otra es la erección de barreras no arancelarias u obstáculos técnicos al comercio.

Centenares de camiones hacían fila en Nicaragua para ingresar por Peñas Blancas a Costa Rica el 27 de mayo del 2020. La imagen fue captada en Rivas.
Centenares de camiones hacían fila en Nicaragua para ingresar por Peñas Blancas a Costa Rica el 27 de mayo del 2020. La imagen fue captada en Rivas.

Desde los ataques al Centro Mundial de Comercio, en Nueva York, los Estados han tomado medidas en materias como seguridad, trazabilidad y certificación, y contra amenazas bacterianas con el fin de evitar el transporte de virus por medio del intercambio comercial.

La comunidad internacional posiblemente avance también en acciones relacionadas con las amenazas a la salud pública derivadas de la crisis sanitaria actual.

Nueva “competitividad”. La Cepal insiste en señalar que todas estas medidas apuntan al establecimiento de una nueva “competitividad” que podría afectar el comercio si no se tratan de manera cooperativa y multilateral.

Internacionalmente, existen, por lo menos, cuatro instrumentos orientadores para la toma de decisiones cuando la salud pública esté en peligro: el tratado general sobre aranceles y comercio de 1994, el acuerdo sobre obstáculos técnicos al comercio, el acuerdo sobre la aplicación de medidas sanitarias y fitosanitarias, y el reglamento sanitario internacional (RSI) del 2005.

Si bien fueron diseñados para prevenir barreras técnicas al comercio, permiten a los países miembros de la OMC aprobar reglamentos que afectan el comercio en tanto se trata de objetivos legítimos, tales como la seguridad nacional, la protección de la salud o la seguridad humana.

El RSI es un protocolo de actuación para proteger y controlar la propagación internacional de enfermedades, al mismo tiempo que evita interferencias innecesarias en el tráfico y el comercio internacionales.

El desafío para los Estados y los organismos internacionales consistirá en evitar que este tipo de medidas excepcionales se utilicen de manera que se constituyan en restricciones encubiertas al intercambio de bienes y servicios mundial.

Ejemplo nacional. Un ejemplo fueron las disposiciones sanitarias de Costa Rica para el transporte centroamericano.

Se establecieron protocolos para los puestos fronterizos migratorios aéreos, marítimos y terrestres, así como para la atención de transportistas y sus acompañantes que ingresaran por nuestras fronteras. Se impuso también la limpieza y desinfección de vehículos.

Lo anterior generó un malestar regional en el sector del transporte y las cámaras regionales de exportación. Panamá, Honduras, Nicaragua y Guatemala decidieron cerrar sus fronteras como una acción de “reciprocidad”.

Hubo diálogos bilaterales, por ejemplo, con Panamá y Nicaragua, y diálogos en el marco del Sistema de Integración Centroamericana, y fueron aprobados lineamientos de bioseguridad para el transporte de carga terrestre con el propósito de ofrecer una salida conjunta a la situación.

Para uno de los principales grupos de presión regional, la Federación de Cámaras y Asociaciones de Exportadores de Centroamérica y el Caribe (Fecaexca), este tipo de reglas constituyen un obstáculo al comercio.

Lo mismo opinaron la Asociación Salvadoreña de Transportistas Internacionales de Carga y la Asociación Nicaragüense de Transporte de Carga.

La crisis sanitaria mundial no solo tiene un impacto en la reducción del comercio internacional, sino también en la forma como las mercancías fluyen a través de las fronteras.

Es fundamental que los Estados se apoyen en los diferentes mecanismos a su disposición con el objetivo de reducir las tensiones y abrir espacios de diálogo conjunto para desarrollar salidas más constructivas a las controversias que están apareciendo como resultado de las políticas con las cuales afrontan la emergencia sanitaria global.

El autor es profesor de la Universidad Nacional.