Linda de Donder. 7 enero

“Embarazo adolescente se redujo a la mitad en 19 años”, tituló hace un mes La Nación. Si bien en el artículo la Dra. Rita Peralta, de la Clínica del Adolescente del hospital Rafael Ángel Calderón Guardia, acertadamente manifiesta que aún queda mucho camino por recorrer, puesto que nadie de entre 10 y 15 años debería tener un hijo, la significativa reducción es motivo de aplausos.

La tendencia en cada provincia y en la mayoría de los cantones apunta a la baja. Además, en el grupo de madres menores de edad, también bajó el porcentaje de las que tenían entre 10 y 15 años: en el 2000, este grupo representaba el 25 %, mientras que en el 2018 fue “tan solo” el 22 %. Aun así, ¡estamos hablando de 875 niñas todavía que dieron a luz en el 2018!

No dejemos que los gritos de auxilio de las jóvenes y niñas en los distritos donde se reportan más casos se ahoguen en el ruido de los aplausos que nos damos por un promedio alentador.

Como suele suceder, los buenos promedios provinciales y cantonales esconden una realidad más diversa. Fuimos en busca de las cifras más detalladas detrás de los promedios.

Lo bueno. En el 2000, en 33 cantones, las madres menores de edad constituían un 10 %, aproximadamente, del total; en el 2018, en esa lista solo figuraba Los Chiles.

Extrañamente, en 19 años, muchos cantones bajaron del 15 % o más a menos del 10 %; en el caso de Los Chiles, la reducción fue un poco menos: de 12,55 % a 11,56 %.

En el 2018, solo 4 cantones superaron el 1 % de nacimientos de madres menores de 15 años. Cifras más bajas se registraron en casi todos los demás. Entonces, ¿son justificados los aplausos?

En cierto sentido sí porque cada embarazo adolescente evitado es una razón para alegrarse, por las consecuencias académicas, sociales y económicas que tales nacimientos tienen en las madres.

Por distritos. Al disgregar los números, aún más, se observa que la cantidad de distritos donde, cuando menos, 1 de cada 10 nuevas mamás tenía menos de 18 años, bajó de 187 (38 %) a 54 (11 %) en estos 19 años, pese a lo cual en más del 10 % de esos territorios, como mínimo, una décima parte de las madres eran menores de 18 años, incluidos varios distritos urbanos.

En La Uruca, por ejemplo, después de varios años de tendencia a la baja, en el 2018 nacieron 83 bebés de una mujer menor de edad (10,31 % del total).

Por su parte, si bien en Alajuelita y León XIII disminuyó significativamente el número de madres adolescentes, Los Guido, en Desamparados, solo en el 2017 logró quedar por debajo del 10 %, para volver a superar ese porcentaje en el 2018.

En Tirrases de Curridabat, 5 bebés nacieron de niñas de 14 años y otros 4 de madres de 15 años.

En Alajuela, Pocosol ostenta el triste “récord” de 50 madres adolescentes en el 2018, entre ellas, 9 de 15 años y 3 de menos de 15 años.

Cutris sigue de cerca con 9 jóvenes de 15 años o menos. En Cartago, Río Azul bajó de un alucinante 18 % de embarazos adolescentes en el 2000 a menos del 8 % en el 2017; desafortunadamente, no mantuvo la tendencia a la baja en el 2018.

En Pavón de Golfito, provincia de Puntarenas, casi 1 de cada 5 mamás en ese año era menor de edad y Sixaola de Talamanca y Valle de la Estrella, ambos en Limón, mantienen cifras muy elevadas de madres menores de edad.

Actuar. Analizar los resultados por distrito no solo nos permite ver las realidades locales, bastante alejadas del promedio alentador, sino que también nos facilita dirigir la atención y las acciones hacia las localidades de mayor incidencia.

No dejemos que los gritos de auxilio de las jóvenes y niñas en los distritos donde se reportan más casos se ahoguen en el ruido de los aplausos que nos damos por un promedio alentador. ¡Queda mucho trabajo por delante!

La autora es directora de la Fundación Tejedores de Sueños.