Fernando Morales Martínez. 3 abril

Como sabemos, la covid-19 afecta más a los adultos mayores con padecimientos crónicos o sistemas inminitarios debilitados.

En las circunstancias presentes, debemos pensar en la población en general, pero muy especialmente en los más vulnerables.

Una gran parte de estas personas viven solas o en pareja —aproximadamente 60.000 en nuestro país— y carecen de quien las asista en labores tan elementales como comprar alimentos y medicinas o en la preparación de sus comidas y dietas especiales.

Urge, por tanto, poner en marcha un programa de alimentos preparados para ellos, con el fin de apoyarlos mientras deban mantenerse aislados, y un sistema de entrega oportuna de medicamentos a domicilio para evitarles el riesgo de ir a hospitales y centros de salud, donde correrían el riesgo de contagiarse.

Soporte emocional. La línea dorada o ayuda telefónica para atención de emergencias y soporte emocional sería un gran aporte y los familiares deben estar al cuidado de seguir en contacto con sus padres, abuelos o bisabuelos por teléfono u otros mecanismos tecnológicos una o varias veces al día.

Además de los mensajes útiles que se envíen por WhatsApp y los varios sistemas creados para este fin, vale la pena escribirles y mandarles pensamientos positivos, que fortalezcan la espiritualidad y el optimismo.

Los adultos mayores no deben suspender sus tratamientos médicos, para lo cual resulta imprescindible proveerles suficientes medicamentos para sus necesidades.

Costa Rica cuenta con un privilegiado sistema de salud compuesto por personal médico capacitado y más de 150 geriatras y gerontólogos estratégicamente distribuidos. Toda una garantía para la atención de los adultos mayores.

fernando.morales@ucr.ac.cr

El autor es decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Costa Rica.