José María Zonta. 30 agosto

Demolieron el bar La Bohemia, ubicado en el centro de Alajuela. Que luciera en su fachada grandes fotos de John Lennon, Jimi Hendrix y Jim Morrison es solo simbólico, aunque Lennon dijo: “Un sueño que sueñas solo es solo un sueño; un sueño que sueñas con alguien es una realidad”, y eso es real.

La demolición de La Bohemia puso a reflexionar al autor de estas palabras y a la autora de la ilustración porque fue demoler un trozo de memoria colectiva. No es solo la modificación de un paisaje urbano histórico; es saquear nuestra cesta de recuerdos.

No podemos pedir a los propietarios de edificaciones antiguas sacrificios o que gasten su dinero en restaurarlas y conservarlas, pero sí podemos pedir al Estado, en este caso al Ministerio de Cultura y a la Municipalidad, que tengan por lo menos un inventario de estos edificios, un protocolo de protección y una estrategia preventiva de conservación. Porque no todo el progreso debe destruir el presente que lo antecede, ni todo nuevo edificio debe levantarse sobre las ruinas del anterior.

Alajuela, y Costa Rica, han perdido valiosas estructuras que no eran “chatarra”; integraban la memoria de la ciudad, de muchas generaciones. Así como celebramos fechas patrias, debemos celebrar de dónde venimos socialmente para comprender hacia dónde vamos. Hay mucho futuro en el pasado.

Nicho de recuerdos. Dice la leyenda que La Bohe ya estaba cuando comenzaron a construir la iglesia de la Agonía, que acogió un matrimonio con su té de canastilla y que sus conciertos de grupos nacionales son legendarios.

Y no es porque se tratara de un bar, podría ser una panadería o una sastrería. Es que representa nuestra memoria que va desapareciendo. La Bohe nos recordaba la primera cerveza, el bajareque, el desfile de faroles, el café, las carretas, el aguadulce, los tamales y un pasado que se mantenía vivo en el presente porque no todo pasado tiene que ser arrasado para que surjan novedades.

Otras ciudades se esmeran en conservar su “casco histórico” porque la belleza urbana puede rodearse de progreso y avance, de cambios e intereses, sin destruirse. Quedan muchas edificaciones antiguas en Alajuela, hay que protegerlas sin dañar los derechos de propietarios y usuarios.

La “Alajuela de antes”, la “Costa Rica de antes” van desapareciendo; es la tendencia y no es sana. El mensaje que dejamos es que para que el futuro, el cambio y el progreso lleguen debemos sacrificar la memoria, nuestro pasado, lo que fuimos, por donde pasamos.

Política de salvación. La Bohemia era solo un bar, no pudo defenderse, estamos seguros de que la ciudad dispone de soluciones urbanísticas para haberlo salvado, sea lo que sea que se construya ahí pudo levantarse en otro lugar.

Necesitamos una política nacional y municipal de salvación, conservación y restauración de los sitios urbanos que forman nuestra historia. Decimos primero salvación porque a este paso no quedará nada por restaurar.

El futuro, o lo que entendemos como el avance de lo moderno, la tecnología, las redes sociales, Internet, los celulares inteligentes, no son aplanadoras que deben aplastar todo a su paso; es posible pasar por un lado, hacer su propio camino y respetar lo que hay, lo que estuvo levantado durante muchos años, lo que nos formó, lo que nos trajo a este punto.

La vida es ancha, hay espacio para lo que guarda nuestra memoria y para nuevas experiencias.

Pasamos por donde estuvo el bar La Bohemia y hay un vacío, hay una nada, hay un aire sin vibración. Y no se trata de que deban sonar los tragos, las cervezas, la música, las risas. Se trata de que pudo conservarse como un pedazo de nuestra historia porque estamos aquí, vivimos aquí.

La Bohemia pudo ser una Casa de la Ciudad si existiera un preventivo programa de salvación de nuestra historia.

En campaña electoral para elegir alcalde, emplazamos a los candidatos ya definidos por los partidos políticos para que se pronuncien públicamente sobre cómo piensan proteger el patrimonio urbano, histórico y arquitectónico del cantón central. Por cierto, Jim Morrison fue quien dijo: “El tipo más importante de libertad es ser quien realmente eres”. Y no podremos serlo sin memoria; sin saber de dónde venimos no sabremos hacia dónde vamos.

El autor es escritor.