Rafael González. 25 junio

El equipo liderado por el ministro de Salud, Daniel Salas, y el presidente de la Caja Costarricense de Seguro Social, Román Macaya, ha cumplido con creces su labor.

Por razones evidentes, ambos aparecen diariamente ante el público para dar cuentas de lo que ocurre, toman medidas fuertes y piden, una y otra vez, que respetemos las reglas a fin de mitigar el impacto de la emergencia.

El país saca adelante obras postergadas durante décadas. Si Rodolfo Méndez pudo, ¿por qué el equipo económico no?

Hemos entendido que el objetivo se cumple: aunque aumenten los casos, lo cual indefectiblemente ocurrirá, la demanda de servicios de cuidados intensivos se ha mantenido muy baja.

Hay que evitar el colapso del sistema de salud, pero, al mismo tiempo, la labor del ministro Rodolfo Méndez Mata, por ejemplo, refleja algunas de las pocas cosas buenas resultantes de la crisis.

Aprovechando las restricciones vehiculares y el teletrabajo, así como el “quedateencasa”, las obras viales avanzan a pasos agigantados.

Tres objetivos se cumplen: trabajo, salario y tranquilidad para las familias de los empleados. También las empresas contratadas resultan beneficiadas con el trabajo para su personal y sus proveedores.

El país saca adelante obras postergadas durante décadas. Se conjugaron dos factores: un ministro con visión y autoridad, y una circunstancia negativa a la que se extraen oportunidades.

No habrá forma de evitar los contagios, pero habrá muchas para evitar que sean exponenciales. Entonces, tenemos dos patas de la silla. ¿Dónde está la tercera? ¿Dónde está el equipo económico que logre el equilibrio entre la salud y la reactivación económica en la nueva normalidad, cuyas medidas funcionen como contrapeso inteligente y razonable a fin de garantizar el trabajo y la actividad económica, con la cual se generarán los consumos y beneficios que producen, a su vez, ingresos tributarios?

Precisan medidas a corto, mediano y largo plazo, y no solo “alivios”, que más bien fomentan la desconfianza y la informalidad.

Definitivamente, no se ha logrado: si Rodolfo Méndez pudo, ¿por qué el equipo económico no?

El autor es socio de impuestos y legal de Grant Thornton.