Russell Torres Castro. 24 abril

Los países ubicados más cerca del ecuador deben aprovechar mejor la fuerza centrífuga de la Tierra porque significa un ahorro del combustible utilizado por los cohetes enviados al espacio.

Cuando los lanzamientos se efectúan desde Estados Unidos o Rusia, en los primeros 75 segundos del despegue se consume, aproximadamente, el 75 % del costo de la misión. América Central es una región que puede contribuir a la disminución de esos gastos aprovechando su posición geográfica.

La superación de los retos implícitos en la industria espacial ha hecho posible la creación de nuevas tecnologías, que luego se convierten en productos y servicios que nos facilitan la vida y crean nuevas fuentes de prosperidad económica en beneficio de todos.

La NASA tiene registradas 6.300 patentes. A eso deben sumarse muchas más patentadas por empresas que trabajan para ella. La industria aeroespacial se está abriendo; es un mercado nuevo y una gran oportunidad de negocios.

La competitividad se basa en la capacidad de generar nuevos productos y servicios. Si América Central quiere ser una región más competitiva, debe, o debería, apostar por la industria aeroespacial. Países en África avanzan en la materia.

Diversos estudios e indicadores muestran cómo una fuerte inversión pública y privada en innovación (investigación+desarrollo) mejora la competitividad nacional y, por tanto, la capacidad de ventas en el exterior. Lo anterior crea más riqueza y una mejor distribución de ella, así como empleo de calidad.

Economía del conocimiento. Los grandes inversionistas globales miran hacia la industria aeroespacial por la necesidad de tener ventaja competitiva. Los bienes y servicios de la vida moderna se deprecian muy rápidamente, y las empresas necesitan mantener su valor de manera constante. Es así como el espacio se convierte, entonces, en un lugar de negocios, de trabajo, adonde fluyen los grandes capitales globales. Ese es el lugar donde América Central debe estar.

La región centroamericana debe dejar de depender tanto de los productos agrícolas, por su bajo valor agregado. Lo conveniente es migrar hacia productos y servicios de alto valor agregado, que favorezcan el desarrollo económico y social estables e incursionar de forma acelerada en la economía del conocimiento.

El talento es importantísimo, pero difícilmente alguien vendrá de afuera y generará innovación para nosotros. Si en América Central queremos innovación, investigación y desarrollo, debemos hacerlo nosotros mismos. Nadie va a regalarnos nada ni a darnos nada a través de cooperación internacional de forma gratuita.

Expertos de la Universidad de San Carlos de Guatemala, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, la Universidad Santa María la Antigua y el Instituto Tecnológico de Costa Rica construyen dos satélites centroamericanos para enviarlos al espacio: el Quetzal 1 y el Morazan Sat, los cuales representan los esfuerzos regionales para convertir el Istmo en un lugar atractivo para las inversiones de capital privado proveniente de los países desarrollados.

El autor es estudiante de Ciencias Aeroespaciales.