Eric Scharf. 25 julio

A menudo, se cree que la IED solo genera empleo para personas con gran preparación académica o de estratos sociales altos. Nada más alejado de la realidad.

La Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde) ha medido el impacto real del empleo generado por la IED. Según las estadísticas, existe una diversidad en el tipo de empleo, que involucra a personas tanto con escolaridad primaria y secundaria como técnica y universitaria. A su vez, es inclusivo y brinda cada vez más oportunidades a las mujeres en múltiples campos.

Alternativas. En manufactura avanzada, liviana e industria alimentaria, las personas con escolaridad básica y media (no más de secundaria) representan la mayor proporción de colaboradores. Del total de empleos generados por estos tres sectores, que al cierre del 2018 eran 14.300, el 27 % fueron ocupados por personal con grado de primaria y un 45 % con secundaria completa. De los 12.961 puestos de trabajo de calidad, formales y bien remunerados creados en el 2018 por empresas multinacionales atendidas por Cinde, el 57 % fue ocupado por mujeres.

En el caso de las empresas fabricantes de dispositivos médicos, principal producto de exportación de Costa Rica en la actualidad, se refleja el mismo caso. Este sector acumuló al cierre del 2018 un total de 26.400 puestos de trabajo; un 21 % lo ocupan personas con escolaridad primaria y un 52 %, con secundaria completa.

Ciencias de la vida es un claro ejemplo de éxito en cuanto a la capacidad de reentrenamiento que debe tener el talento costarricense para abrazar las oportunidades de la cuarta revolución industrial. Más de 10.000 mujeres, muchas de ellas jefas de hogar, que antes trabajaban para la industria textil, hoy se encargan de producir dispositivos médicos tan complejos como válvulas cardíacas, gracias a la acción de empresas multinacionales. También existen alternativas para quienes cuentan con niveles de escolaridad más altos. El sector de servicios es el que más puertas abre para esta población. El 60 % de su personal tiene preparación universitaria (al cierre del 2018, unas 65.900 personas laboraban en empresas de servicios) y más del 80 % proviene de colegios públicos.

Preparación continua. En un artículo publicado el 6 de julio en esta sección, Carlos González Jiménez se refirió a la labor de Cinde en los últimos 30 años y al apoyo a la formación dual en el país. Precisamente, queremos que más costarricenses sin carreras universitarias aprovechen las ventajas de la IED en niveles técnicos.

Las 305 empresas multinacionales activas en el país han manifestado su capacidad de duplicar año con año la cantidad de empleo, pero el ritmo de la demanda de personal difiere con el generado en el país con respecto a la oferta de talento en las áreas más buscadas. Si bien la IED ofrece oportunidades para todos los estratos, cada vez será más necesaria una preparación en habilidades técnicas específicas. Precisa enfatizar en las carreras vinculadas con la ciencia, tecnología, matemáticas e ingeniería, pues tienen los mejores porcentajes de contratación.

El impacto debe extenderse a todas las regiones. En los últimos cinco años, Cinde ha trabajado de la mano de 20 comunidades fuera de la GAM, las cuales representan más del 30% de la población. Procuramos mejorar su competitividad y fortalecer sus condiciones para atraer inversión nacional y extranjera. El esfuerzo no es sencillo y debe verse como una estrategia integral que trasciende la responsabilidad de una institución para aliar gobiernos locales, gobierno central, academia, grupos comunales y, sobre todo, el sector privado como generador de oportunidades bajo las condiciones adecuadas de competitividad.

Salud y bienestar, procesamiento alimentario de valor agregado, logística y distribución o biotecnología son algunas áreas potenciales para desarrollo en regiones fuera de la GAM. Necesitamos a más personas llevando bienestar a sus hogares por medio de un trabajo formal.

Costa Rica debe hacer una lectura correcta de estos temas, continuar fortaleciendo el talento en las áreas más demandadas y aprovechar así las ventajas que esta nueva era, en el marco de la tecnología y la sostenibilidad, nos ofrece.

El autor es presidente de la Junta Directiva de Cinde