Leda Muñoz.   29 octubre

La Costa Rica de las décadas de los setenta y ochenta se colocaba entre los tres mejores países de Latinoamérica en desempeño educativo.

Las pruebas PISA y el Estado de la Educación señalan que ya no estamos en esa posición e identifican un conjunto de debilidades relevantes en nuestro sistema, con el cual conseguimos la alfabetización de los estudiantes, pero no educarlos, según los informes 7 y 15 del Estado de la Nación. Este desafío se suma a una nueva realidad: no logramos mantenerlos en las aulas.

Se vienen dando pasos significativos en la educación, incluidos el sistema dual y el giro hacia el desarrollo de competencias, a los cuales se suman ahora las competencias digitales específicas impartidas en informática educativa.

Los éxitos educativos que se vislumbran son los requeridos en la cuarta revolución industrial y a estos deben agregarse los retos impuestos en el siglo XX que quedaron pendientes.

El Estado de la Educación documenta un grave déficit en infraestructura educativa. Cuando se decidió llevar computadoras a las escuelas, unos treinta años atrás, quienes se oponían argumentaban que era necesario, primero, atender las necesidades más básicas: pizarras, baños, etc., y, luego, se podía pensar en las nuevas tecnologías.

Tal pensamiento lineal nos tendría en un presente en el que aún estarían los estudiantes esperando las computadoras y miles de ellos se habrían convertido en hombres y mujeres sin las destrezas para aprovechar el potencial de las tecnologías.

Unión de instituciones. La alianza público-privada formada en aquel entonces por el MEP y la Fundación Omar Dengo (FOD) consiguió dar acceso a computadoras, actualmente a más del 92 % de los estudiantes.

La educación en los países más desarrollados evoluciona rápidamente y no nos espera. La Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económicos (OCDE) acaba de anunciar que las pruebas internacionales PISA del 2021 incluirán la evaluación de una nueva área del conocimiento que debe ser asumida por la educación básica de los países: el pensamiento computacional.

Ya no es suficiente que los estudiantes aprendan a usar la tecnología solo como fuente de información y comunicación (las famosas TIC); deben comprenderla y aprender a hacer, crear y colaborar con ella. Deben usarla como una herramienta cognitiva.

¿Dónde está el país en esta materia? En el marco de la alianza MEP-FOD nos hemos preparado para este reto desde 1987 enseñando a los estudiantes a resolver problemas a través de la programación.

La propuesta de informática educativa cubre 776 escuelas y colegios y está basada precisamente en los conceptos del pensamiento computacional, que permitirán a los estudiantes entender y dominar las tecnologías del futuro.

Estos conceptos los reciben los alumnos desde preescolar hasta noveno año mediante proyectos mediante los cuales aprenden a programar y explorar la computación física, la robótica, el big data y el mundo de las redes, entre otros.

Las actividades están diseñadas para fortalecer competencias clave, como resolución de problemas, colaboración, aprender del error, manejar la frustración, entre otras.

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Capacitación. Además, trabajamos intensamente en una oferta flexible y amplia para que los docentes se capaciten en esta materia como parte de su desarrollo profesional.

El pensamiento computacional es desconocido para la mayoría de los docentes en Costa Rica. Sin embargo, los tiempos actuales nos enfrentan continuamente a la innovación, y esto se acentuará en el futuro, por lo que necesitamos maestros y profesores que puedan actualizarse y reinventarse constantemente.

Todos los actores educativos deben desempeñar un papel mucho más dinámico, ser capaces de ir delante de los tiempos preparando el camino que deberán transitar los estudiantes de cara al futuro.

Nuevos escenarios. Ciertamente, se vienen dando pasos significativos en la educación, incluidos el sistema dual y el giro hacia el desarrollo de competencias, a los cuales se suman ahora las competencias digitales específicas impartidas en informática educativa.

Son cambios de fondo, que demandan revisar si las formas de trabajar actuales en el sistema educativo son las necesarias frente a los nuevos escenarios que se van generando.

Los estudiantes deben encontrar en las aulas las oportunidades de desarrollo precisas para participar creativa y constructivamente en la nueva sociedad digital que va conformándose aceleradamente, con lo que conocemos hoy y lo que aún no se ha inventado.

La autora es directora ejecutiva de la Fundación Omar Dengo.