Luis Guevara Rivas. 30 junio

El 1.° de abril, La Nación nos comunicó que la disminución del consumo en los hogares acentuó la desaceleración de la economía al cierre del 2018. Entre otras cosas, indicó que el producto interno bruto (PIB) cerró, en el último trimestre del año pasado, con un crecimiento interanual del 1,9 % y que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) confirmó que la tendencia a la desaceleración de la economía aumentó en la recta final del 2018 por esa causa.

La contracción continúa y las malas noticias respecto al desempleo son desalentadoras. A esto se le suman terribles noticias financieras.

La economía es uno de los pilares de toda sociedad y el sistema financiero constituye su aspecto más visible. Sin confianza en la economía no hay inversión, ni consumo, ni creación de nuevo empleo.

Respaldo. La confianza financiera desempeña un papel crucial, pues los países, sus economías, sus mercados, sus empresas y sus ciudadanos dependen de ella para su desarrollo. En el ámbito externo, la confianza financiera en un país y en su economía atrae inversión, lo cual genera empleo y estabilidad.

Ese respaldo se consigue y se mantiene cuando las entidades actúan con transparencia, buen gobierno corporativo y cumplimiento normativo, pero también con órganos reguladores modernos, eficientes y proactivos que garanticen el correcto funcionamiento del sistema y sancionen adecuadamente su desviación.

Lesiones. Por ello, es grave saber que la Superintendencia General de Valores (Sugeval) inició una investigación sobre presuntas irregularidades de una entidad financiera casi un año después de que tuviera noticias de ello. Pero es todavía más grave aún que sea allanada por el Ministerio Público para recabar documentación por un supuesto incumplimiento de deberes.

La confianza en esa elemental institución se cayó a pedazos y rodó hasta caer en un abismo. El daño causado al sistema financiero es muy grave y obliga al Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) a tomar medidas urgentes y a identificar a los responsables.

Llama poderosamente la atención que el presidente del Conassif saliera de inmediato a desmentir un rumor sobre la supuesta fusión del BCR con el BNCR, pero sobre el allanamiento a la Sugeval por el Ministerio Público, situación sumamente grave y que ha deteriorado la credibilidad de esa institución, no diga absolutamente nada.

Entonces, cabe preguntar: ¿Tomará medidas el Conassif para hacer responsables a los funcionarios que permitieron semejante perjuicio a la imagen de la institución? ¿O esperará a que el Ministerio Público también irrumpa en sus oficinas por incumplimiento de deberes?

El autor es contador público.