Marlene Steuber.   29 junio

Alrededor del mundo los gobiernos están entendiendo que volver al sistema de educación prepandemia no será posible por un buen tiempo.

Liderar en tiempos de crisis sostenidas es un fenómeno nuevo para todos y requiere enfoques diferentes. En la primera fase de la emergencia, la respuesta fue cerrar los centros educativos. En esta siguiente fase, ya adaptativa, la meta debería ser gestionar una reapertura segura y exitosa.

Hay que trabajar con lo que se tiene para ajustarse a la realidad. De acuerdo con los expertos, las pruebas masivas son la clave para regresar a las aulas, pero hay otros asuntos por considerar, como la flexibilidad, la innovación y la comunicación.

Flexibilidad. La apertura podría empezar por zonas. En Francia se basaron en la información de casos activos por cantón y empezaron por abrir las escuelas en lugares poco afectados por la pandemia.

En cuanto a horarios, en Japón y Australia, abren por fases mediante clases en diferentes días y con horarios de asistencia en días alternos.

Las horas de inicio en la mañana se organizan de manera escalonada para evitar aglomeraciones. Otras escuelas aumentaron el número de puntos de entrada para reducir cuellos de botella.

La agrupación de estudiantes será más flexible por el cambio en horarios y por la cantidad de alumnos por grupo.

El tamaño de las clases en Alemania se redujeron a la mitad y los pasillos tienen tráfico unidireccional. Los pequeños grupos de estudiantes a menudo se mantienen juntos durante el día en un solo salón para evitar congregarse en los pasillos.

En Dinamarca, muchas clases se llevan a cabo al aire libre, donde las medidas de distanciamiento físico son más fáciles de cumplir.

Los planes deben contemplar flexibilidad para diferencias individuales también. Los padres que prefieren mantener a sus hijos fuera de la escuela y continuar el aprendizaje remoto deben ser capaces de hacerlo.

Al mismo tiempo, habrá maestros y otro personal que, debido a su edad o salud, tendrán motivos legítimos para permanecer en sus casas y no deberían perder su trabajo debido a su condición.

El reto será incorporarlos a la enseñanza en línea y emparejarlos con los estudiantes que continuarán el curso de forma remota.

Innovación. Con creatividad deben desarrollarse diferentes escenarios para reabrir los centros educativos. Esto se verá como una combinación de enseñanza presencial y enseñanza virtual.

Por el momento no es posible volver a clases totalmente presenciales y 100 % virtuales no es una opción ideal tampoco. La enseñanza tradicional no funciona a distancia.

La innovación es clave para crear sistemas menos mecánicos y más humanos a fin de respetar los protocolos de prevención. ¿Cómo seguir los procedimientos de una manera lúdica y agradable para los alumnos?, sería un buen punto de partida para los educadores.

La toma de temperatura se volverá algo diario, hasta varias veces en el día, además de los protocolos para aislar y transportar a adultos o estudiantes con factores de riesgo.

Las escuelas han de identificar un área para separar a quien presente síntomas y diseñar procedimientos para trasladarlos de forma segura al hospital. En Shanghái reservaron salas de aislamiento especiales para los casos sospechosos.

Comunicación. Ahora más que nunca las escuelas están obligadas a abrir canales de comunicación con los alumnos, los maestros y las familias.

Por medio de diagnósticos, entrevistas y encuestas es posible conocer las opiniones y vivencias de la población, lo cual redundará en mejores decisiones en cuanto a lo que funciona y lo que debe mejorar.

La comunicación es clave en el proceso de reapertura para transmitir seguridad a los alumnos y a sus familias.

Vivimos tiempos inciertos, mucha información circula y el establecer una relación de confianza desde el principio será vital.

Los educadores deben aprovechar las plataformas virtuales para reunirse con familias y alumnos, uno a uno, y luego en grupos pequeños, para informar de la reapertura, aclarar dudas y compartir inquietudes.

Con una mentalidad flexible, con disposición para la innovación y un diálogo continuo, es posible la reapertura de escuelas de manera beneficiosa para la población.

La autora es consultora educativa.