Yamileth Astorga Espeleta. 18 marzo

El domingo la politóloga Nuria Marín Raventós publicó en su columna, “Sana crítica”, que Acueductos y Alcantarillados (AyA) incluyó en el programa de racionamiento el área donde está situado el hospital Calderón Guardia y varios edificios alquilados por ese centro médico, donde se incluye la Consulta Externa.

Hubo una disminución del nivel en el tanque de Sabanilla, que alimenta esa zona, y que, en todo caso, nunca significó para el hospital estar un solo minuto sin agua.

Lo que dio lugar a la noticia que confundió a la columnista y a algunos medios fue una disminución del nivel en el tanque de Sabanilla, que alimenta esa zona, y que, en todo caso, nunca significó para el hospital estar un solo minuto sin agua.

El Calderón Guardia lo abastece el acueducto y posee un tanque de reserva, que utilizó ese día, el cual se llena durante las noches mediante la misma tubería y, usualmente, no se emplea porque tiene un buen nivel de líquido.

Si el Calderón Guardia u otros hospitales, por desabastecimiento o racionamiento, hubieran necesitado agua, de inmediato y prioritariamente, como lo señalan la ley y la razón, mediante cisterna se les habría llenado los tanques.

El depósito del centro médico ni siquiera ha necesitado llenarse en fechas recientes por medio de cisterna, servicio brindado por el AyA de forma prioritaria cuando se producen faltantes de agua en centros de salud, escuelas y colegios, lugares donde se atienden adultos mayores o cárceles.

Lo que sucedió es que la Consulta Externa, situada en edificios en los alrededores del hospital, se vio afectada por la disminución del tanque de Sabanilla y, a diferencia del hospital, esos consultorios no cuentan con un depósito, de modo que era imposible solventar la situación porque no había donde almacenar el líquido.

Tiene razón Nuria cuando cuestiona por qué una consideración tan relevante como esa no se tomó en cuenta cuando se decidió alquilar esos edificios. También, su crítica con respecto a la capacidad del tanque del hospital. Las respuestas seguro las tendrá la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

El AyA sí tiene un plan de acción para que los miles de ciudadanos afectados por el programa de racionamiento en este verano, que coincide con el coronavirus, puedan ver mejorada su situación y lavarse las manos, la principal arma contra el virus.

La autor es presidenta ejecutiva del AyA.