Mario Ruiz Cubillo. 22 septiembre

La apertura económica para paliar la situación que atraviesan miles de familias no significa que esté superada la pandemia: el número de casos aumenta y la pérdida de vidas humanas, también, lo que podría llevarnos al colapso del sistema hospitalario.

El objetivo es ofrecer a toda la población la mejor atención, como hasta ahora, pero si los casos siguen la ruta ascendente, el sistema de salud se quedará sin aliento.

Debemos fortalecer la autodisciplina, la fe, la esperanza y seguir al pie de la letra las disposiciones sanitarias dictadas tanto nacional como internacionalmente.

Existen medidas básicas y universales que deben acatarse sin excusa: el buen lavado de manos con agua y jabón; toser y estornudar tapándose la boca o la nariz con un pañuelo, toalla desechable o con el antebrazo si no se dispone de los dos anteriores; guardar una distancia superior a los 1,8 metros con la persona más cercana en todos los sitios públicos; desinfección de superficies comunes; y cubrebocas en espacios cerrados y cuando se encuentren en exteriores y no se tiene la certeza de estar solo.

Hoy más que nunca es necesario cuidarse entre todos, no romper la burbuja social, cumplir a cabalidad las disposiciones médicas para no sufrir ningún quebranto de salud que nos lleve a los hospitales.

Llamamiento. Hago un vehemente llamado a los pacientes con enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión y asma, así como a las personas obesas para que mantengan bajo control sus padecimientos y, paralelamente, extremen las medidas preventivas contra el nuevo coronavirus que ataca sin piedad a Costa Rica y al resto del mundo.

Igual petición formulo a los adultos mayores para que no abandonen sus tratamientos, se mantengan activos, tomen un poquito de sol por las mañanas, se hidraten, cumplan con las horas de sueño y alimentación, sin olvidar ninguna de las reglas básicas contra la covid-19, pues les recuerdo la predilección que tiene este coronavirus por ustedes.

Hay que dejar para otro tiempo los festejos, los abrazos, las visitas, las aglomeraciones… En este momento, no tenemos que preocuparnos, todo lo contrario, debemos ocuparnos y tomar decisiones individuales, familiares y comunitarias para ser solidarios y protegernos entre todos.

Como lo he repetido en diferentes oportunidades, es necesario que seamos exigentes, y si vamos a un establecimiento comercial que no cumple las disposiciones sanitarias, denúncienlo y no se acerquen más.

Rigurosidad. Debemos ser muy rigurosos en el cumplimiento de las medidas universales y, aunque caigamos mal, llamar la atención a las personas que violan los protocolos.

Nuestro personal está dando la vida por su prójimo y su familia y todos tenemos que actuar en consecuencia.

Tenemos la enorme responsabilidad de cuidar a ese grupo de trabajadores que está en la primera línea de fuego para que no se agote y siga dando la milla extra que ofrece a la población que está llegando a los distintos establecimientos de salud, tanto por covid-19 como por otros padecimientos.

Estamos en un momento decisivo para conservar nuestra vida y la de los demás. Actuemos hoy para no arrepentirnos mañana.

El autor es gerente médico de la CCSS.