Ana Gabriela Brenes Araya. 4 agosto

El Ministerio de Salud se preocupa porque sus mensajes no llegan a la población. Hay una alarmante deserción en el sistema educativo y una enorme tasa de desempleo y pobreza en el ámbito artístico. Tres situaciones angustiantes, pero posibles de resolver en conjunto.

En tiempos de crisis, trabajar unidos aporta creatividad e innovación a las respuestas. Son momentos cuando egos, argollas, amiguismo e intereses privados deben doblegarse por el bienestar común.

Si algo ha faltado en el manejo de la pandemia, es creatividad, abrir portillos para crear productos nacionales, de buena calidad para ofrecer en los mercados internacionales.

1/12/2017 Proyecto Geppetos de Juan de Dios Quirós y su esposa Ana Karla Vargas, residentes en Limón.
1/12/2017 Proyecto Geppetos de Juan de Dios Quirós y su esposa Ana Karla Vargas, residentes en Limón.

Primera propuesta. Tenemos excelentes profesionales en artes y diseño gráfico, freelance o unidos en empresas pequeñas que, al estar en constante relación directa con sus clientes y diversos grupos poblacionales, suelen poseer un enfoque más asertivo sobre cómo generar productos visuales de mejor comprensión.

Ilustradores, diseñadores y animadores despliegan una gran diversidad estilística y están al tanto de las tendencias populares. Contratarlos puede, a la larga, dar mejores resultados que las fórmulas ya conocidas.

También es posible incursionar en plataformas como Instagram, TikTok, YouTube y Facebook con productos varios, incluso estilos de imagen, con mensajes que promuevan la conciencia social, la protección e higiene, el estudio o valores como solidaridad y empatía.

Segunda propuesta. Esta requiere un verdadero trabajo de equipo, y es reunir a los canales nacionales para lograr apoyo para la producción nacional de cine y televisión.

Los festivales de cine incluyen producciones nacionales de buena calidad en todos los géneros: cortos, cortos animados, largometrajes, largometrajes animados, documentales, videocreaciones, etc.

Buena parte es realizada por personas profesionales o estudiantes de diversas universidades nacionales. No hay mejor objetivo que crear espacios que promuevan, enseñen y eduquen mediante una conexión directa con la población nacional.

Al mismo tiempo se impulsa la incursión en estas carreras que son, y deberían ser, una tendencia fuerte en nuestra proyección cultural internacional, porque Costa Rica cuenta con recursos de privilegio en Centroamérica.

Crear con estas personas microdocumentales acerca de nuestras bellezas naturales y cultura indígena sería un buen proyecto.

Pero es necesaria una buena producción nacional en los distintos canales, donde la población vea un reflejo, una identidad y un sentimiento de pertenencia sobre todo lo que es la cultura costarricense.

Tercera propuesta. Los niños están sufriendo debido a la pérdida de lecciones. Cuando menos 500.000 no tienen conexión a Internet y, si acaso, televisión nacional o radio.

El país produce programas educativos y de entretenimiento para adultos jóvenes con marionetas y títeres. Por ejemplo, Plaza Sésamo y Los Muppets son técnicas de encanto y magia, que se absorben con facilidad.

Hay, en Costa Rica, un ambiente teatral hermoso, personas dedicadas al arte titiritero extraordinarias y enfocadas en edades tempranas. En unión con el Ministerio de Educación (MEP), podrían producirse obras sobre temas educativos, apoyados por las televisoras nacionales y el Estado para desarrollar productos que podrían también, posteriormente, funcionar como material en clases presenciales.

Toda inversión en productos en esta pandemia es útil y viable en educación presencial: teatro, música, grabación de canciones infantiles educativas y radioteatros. Sería, además, una manera de generar empleo para uno de los sectores golpeados por la crisis.

Pero insisto, se necesita una labor conjunta y sin egos de por medio. La educación debe motivar, usar el juego para enseñar.

Tanto niños como adolescentes apreciarán productos educativos con contenidos atractivos (animación 2D, 3D, stop motion, títeres de todos los tipos y pantomima, entre muchos otros).

Producción nacional. He tenido el placer y la posibilidad de viajar a diversos países y me asombra cómo en muchísimos de ellos predomina el producto nacional sobre el extranjero, o cuando menos se le equipara.

Costa Rica no tiene esa actitud, lamentablemente. Nos ha costado muchísimo crear una ley de cine que apoye la producción nacional y vele por su difusión en cadenas de cine y televisión.

La radio pone escuetamente nuestras producciones musicales, teniendo a su alcance un sinfín de grupos y estilos de gran calidad y con poquísimo apoyo.

El costarricense se siente muy culto porque se topa con el arte en los FIA o los FNA, pero no lo consume, no es parte de su necesidad, sino de los lujos, que en tiempos de crisis son cortados de raíz.

Nuestro sector artístico, si bien no genera como el turismo, no debe ser ignorado, porque qué es un país sin arraigo y sin identidad. Vendemos al extranjero y al turista nacional arte de panfleto, de estereotipo, pero no ha habido un desarrollo económico ni apoyo consciente a esta actividad económica.

El arte no es solo entretener. Una sociedad sin arte se vuelve invisible y el Estado, también.

La autora es diseñadora gráfica y profesora de danza.