Darner Mora. 31 mayo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó el agua envasada como fuente de agua potable mejorada.

La polémica decisión se sustenta en que actualmente existen datos suficientes sobre la calidad y el consumo. Según la OMS, este tipo de agua es cada día más consumida, por lo cual el organismo internacional la tratará como agua mejorada o potable siempre y cuando en el hogar se utilice la proveniente por cañería para otros oficios, como lavado de ropa, aseo personal, higiene y en los servicios sanitarios.

A partir de ahora, cada país, al reportar el acceso a agua potable gestionada en forma segura, deberá incluir los porcentajes de consumo de agua envasada, sin tomar en cuenta que ingerirla va en detrimento del uso de la que proviene de la cañería en los hogares, centros de salud y de educación, y el comercio en general.

Las autoridades de salud deben ampliar la cobertura de agua potable, gestionada en forma segura, mediante sistemas de abastecimiento para procurar el desarrollo, el bienestar y la salud humana y animal, en cada una de las naciones del mundo.

Con el espaldarazo de la OMS, las empresas comercializadoras de agua embotellada incrementarán sus ventas, y eso podría sacrificar paulatinamente la calidad de los servicios de agua potable. Un ejemplo es República Dominicana, en donde el 65 % de la población consume agua envasada, en detrimento del suministro de agua por cañería y en donde sufren una alta morosidad en el pago del servicio.

Por otro lado, y debido a que el máximo organismo mundial de la salud ya ratificó este cambio, es fundamental tomar en cuenta que existen, en general, al menos cuatro tipos de estas aguas: natural de manantial, minerales naturales, preparadas y de servicio público envasada.

En la mayoría de los países pobres no existen reglamentos o normas para evaluar la calidad del producto, incluso el control es deficiente a escala mundial y, por tanto, no se puede considerar que toda agua embotellada es potable.

El comercio de agua en botella aumentaría la disposición inadecuada de desechos sólidos en los ríos y mares de muestro planeta. Ante esto, las autoridades de salud deben ocuparse de ampliar la cobertura de agua potable, gestionada en forma segura, mediante sistemas de abastecimiento para que, en conjunto con un saneamiento y una adecuada educación, se promueva el objetivo superior, que es procurar el desarrollo, el bienestar y la salud humana y animal, en cada una de las naciones del mundo.

El autor es salubrista público.