Maryam Rojas Bogantes. 18 abril

Desde pequeños escuchamos decir que vivimos en un país libre y democrático, y que al cumplir la mayoría de edad estamos en capacidad de elegir a los diputados y al presidente de la República, representantes del pueblo.

¿Qué tanto nos enseñan de política? ¿Nos enseñan a investigar, informarnos, conocer lo que necesita el país, a determinar cuál es el candidato indicado?

Somos un país con muy poco cultivo en lo que respecta a la política. Se ha descuidado a los jóvenes, muchos de los cuales son, permítanme la claridad, ignorantes políticos. Es necesario educarnos y que nos enseñen sobre la materia.

El déficit de conocimiento político conduce a votar por el partido que familiares o amigos apoyan, sin conocer quién lo representa. Si acaso tenemos noticia del nombre del candidato.

Nos dejamos influenciar por comentarios o cuestiones que los medios de comunicación en general nos hacen creer que son trascendentales, pero más bien nos distraen de la verdad y las necesidades urgentes por satisfacer.

Prioridades. En las elecciones anteriores se discutió con mucha fuerza sobre el matrimonio igualitario y la religión. La legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo se comprende que para muchas personas fue un cambio para mejorar, porque todos somos iguales ante la ley y no puede practicarse discriminación contraria a la dignidad humana, de acuerdo con la Constitución Política.

Está bien, todos, como personas, tenemos derecho a la igualdad, pero pienso que en su momento había asuntos más acuciantes para nuestro país, por ejemplo, la crisis fiscal, la criminalidad que va en aumento y la desigualdad económica, entre muchos problemas más graves hoy que incluso en las pasadas elecciones.

¿Estaremos los jóvenes preparados para los comicios del 2022? El proceso empieza a tomar fuerza, los partidos políticos ya iniciaron las inscripciones de precandidaturas, los precandidatos están en campaña y surgen cuestionamientos sobre qué tipo de líder debe gobernar el país.

Es el momento indicado para ir conociendo a cada uno de los precandidatos, de estudiarlos a fin de determinar si su conocimiento y experiencia son suficientes para que el país progrese.

Tenemos primero que reconocer que estamos mal, existen muchísimos problemas precisados de solución rápida, que se han ido posponiendo o no se les ha dado la debida atención que en verdad tienen.

No voy a dar mi voto a un partido político solo por su nombre. Necesitamos buscar y elegir un candidato que en verdad ayude a Costa Rica. No debemos dejar que nos engañen con cuestiones políticas que a la postre nos hundirán, porque crean polémica y divisiones.

Deber ciudadano. Costa Rica necesita un cambio y nosotros, el pueblo, somos quienes debemos dar el primer paso, reconocer y asumir la responsabilidad ciudadana de informarnos e ir estudiando a los precandidatos. Debemos exigir transparencia y sinceridad, tanto a ellos como a los medios de comunicación.

Es muy probable que traten de distraernos de lo importante enfocándose en la legalización del cannabis y el aborto. ¿Son más cruciales que el desempleo, el aumento de la delincuencia o que las consecuencias de la covid-19?

No permitamos que nos distraigan y engañen con esas temáticas, pues eso significará que nuestro país seguirá siendo dirigido por unos cuantos «poderosos» que buscan beneficiarse de la población sin importar el resultado.

La autora es estudiante de Derecho en la Universidad Fidélitas.