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En torno a lo sucedido con el Dr. James Watson

Reflexionessobre la charladel Dr. JamesWatson

Aparte de lo folclórico y anecdótico, rozando en lo divertido, o de lo patético, para usar una palabra de un renombrado científico costarricense, que pueda resultar lo sucedido recientemente en la Universidad de Costa Rica con el Dr. Watson, es importante hacer algunas reflexiones sobre ello.

Primero, es interesante percatarse de que el Dr. Watson ha tenido posiciones políticas que difícilmente lo puedan llevar a ser el ogro de quienes se consideran progresistas. Además de ser ateo o agnóstico y de tener una postura proelección en el espinoso tema del aborto, encabezó, junto a otros científicos, una resolución por la inmediata salida de tropas estadounidenses de Vietnam. También habló, en 1975, con motivo del trigésimo aniversario del bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, en contra de la proliferación nuclear.

Segundo, he oído citar varias veces que “él es un Premio Nobel”. Él es mucho más que un Premio Nobel. Él fundó, junto con otros, las bases de la biología actual. Hay muchos ganadores de dicho premio de los que en el mundo no se habla de ellos, y para escapar a suspicacias muy ticas, me concretaré a referirme a laureados con el Nobel solamente en Ciencias Naturales, específicamente en Química, Física y Medicina o Fisiología. ¿Quién fue el Premio Nobel de Física en 1993 y qué hizo? Yo no tengo la menor idea de quién fue. Y aunque lo pudiera buscar en las páginas de la Wikipedia, sin referencias bibliográficas, muy pocos, incluyendo muchos físicos, conocen la respuesta.

Prejuicios. Pero, ante todo, el Dr. Watson es una persona y como tal no puede escapar a muchas determinantes socioculturales, y no biológicas, de su crianza y educación. No me refiero a las acusaciones de racismo, disfrazado de racialismo, de homofobia y de machismo, los cuales fueron la tónica general en su país de origen durante sus años formativos, sino que parece que el eminente científico adolece sin duda de un cierto disciplinismo, el cual se podría definir como la creencia de cada profesional de que la disciplina que estudió o en la que trabaja es la fundamental para entender la mayoría de los fenómenos existentes.

Así, al igual que muchos antropólogos sociales, que creen que lo cultural lo explica todo o casi todo, que sociólogos que opinan lo mismo de los aspectos sociales como crianza, educación y socialización, o que psicólogos que otorgan una importancia desmedida a los problemas sexuales o de la infancia, hay biólogos también creen que su disciplina es el Santo Grial o la piedra filosofal, con base en la cual todo puede explicarse en sus términos. Además, también muestra el Dr. Watson otra determinante en su pensamiento que es quizá mucho menos evidente. Casi por lo general en las Ciencias Naturales las variables existen por sí mismas, como por ejemplo la presión, el volumen y la temperatura, y son independientes del observador. Eso no sucede necesariamente con las variables en Ciencias Sociales, donde raza es una construcción hecha en determinados contextos.

Alguien considerado negro en Costa Rica puede ser blanco en Panamá, o alguien considerado blanco en Guanacaste puede ser negro en Limón. Lo mismo sucede con la inteligencia. No existe un aparato que la mida de forma absoluta e inequívoca. Las pruebas que lo hacen pueden ser cuestionadas por su carga ideológica, cultural o de clase social. El Dr. Watson ha aplicado esta determinante de su pensamiento de las Ciencias Naturales a variables de las Ciencias Sociales, sin apenas darse cuenta de que lo hace.

En su charla vino a hablar de genética y no de sus opiniones en Ciencias Sociales, lo cual es perfectamente apropiado pues nunca invitan a un sociólogo a dar una charla sobre los colibríes del Amazonas. Pero aunque hubiera venido a hablar de sus posturas en Ciencias Sociales, ¿tan inseguros nos sentimos de nuestras ideas y pensamiento que intentamos censurar su charla? ¿O será que en el fondo de nuestro pensamiento, todavía afectado por el machismo, racismo y homofobia, creemos que en algo tiene razón? ¿O acaso no nos creemos capaces de debatir su pensamiento solo porque es un Premio Nobel? Yo, al menos, no me siento incapaz de hacerlo.

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