Laura Bonilla. 26 julio

El último Índice Global de Competitividad nos recordó que la infraestructura se mantiene como otra debilidad permanente de Costa Rica al recibir una calificación de 4,3 (7 es el máximo puntaje). Este informe, elaborado por el Foro Económico Mundial, resaltó los avances en materia ferroviaria y portuaria; sin embargo es evidente que tenemos necesidades urgentes en carreteras y ferrocarriles de carga.

El comercio exterior de nuestro país es uno de los que más lamenta la ausencia de infraestructura terrestre, en especial para ingresar a los puertos del Caribe. Las emergencias en la ruta 32, que obligan a su cierre durante varios días, perjudican considerablemente la operación de las empresas exportadoras, las cuales envían el 65 % de sus productos a los mercados internacionales por esta ruta.

La única vía alterna que tenemos en este momento para ir del Valle Central a Limón es por Turrialba. Esta es una calle que para el movimiento de tránsito pesado cumplió su vida útil hace más de 20 años

Cierres en la 32. Cada vez que suspenden el tránsito por el cerro Zurquí, la logística exportadora cambia drásticamente para cumplir con los clientes internacionales, ya que la saturación de la vía alterna por Turrialba ocasiona aumento de tiempos de traslado, costos y, eventualmente, el incumplimiento de contratos con los socios en el extranjero. Todo es parte de la ausencia de infraestructura terrestre de calidad y adecuada para el crecimiento económico.

Los costos por este rezago golpean a las empresas del comercio internacional, ya que el colapso vehicular por Turrialba genera retrasos de hasta 11 horas para llegar a Limón con las mercancías; además, algunas empresas de carga terrestre cobran un monto adicional a los exportadores de $150 por trasladar cada contenedor por esa vía alterna.

Nuestras autoridades deben analizar el impacto económico de este problema vial y tomar acciones. El cierre de la ruta 32 es altamente significativo para la economía y las exportaciones, pues desacelerar el traslado del 65 % de las mercancías que se dirigen a los mercados internacionales durante varios días afecta el dinamismo económico nacional y las finanzas públicas lo resienten.

Es apremiante empezar a ejecutar un plan de infraestructura para llegar a estos puertos. La única vía alterna que tenemos en este momento para ir del Valle Central a Limón es por Turrialba. Esta es una calle que para el movimiento de tránsito pesado cumplió su vida útil hace más de 20 años. Es un paso estrecho, con curvas muy pronunciadas, incapaz de soportar el flujo de las exportaciones; además, representa un peligro para la vida de los transportistas y otros conductores si se ven obligados a utilizarla, así como para las mercaderías.

Nueva infraestrcutura. En la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco) hemos insistido a las autoridades sobre la necesidad urgente de construir infraestructura terrestre adecuada para transitar hacia Limón y evitar afectaciones en los costos y la competitividad del comercio internacional. Abogamos por agilizar la ejecución de la ampliación y rehabilitación de los 107 kilómetros de la ruta 32 entre el cruce de Río Frío y el centro de Limón, así como por ejecutar las intervenciones de los trayecto entre los ríos Virilla y Sucio.

También solicitamos valorar la ejecución del proyecto de conexión terrestre entre los cantones de Oreamuno y Pococí y construir a la brevedad esta ruta alterna tan importante. Llamamos a retomar las propuestas de reactivar los trenes de carga del Valle Central a los puertos del Caribe, así como desde la zona norte hasta el Caribe. El regazo en infraestructura nos está restando competitividad, no solo a las empresas exportadoras sino también a las del mercado local.

Esperamos que nuestras autoridades consideren estos planteamientos, cómo afecta a la economía nacional este rezago y le permita al sector exportador retomar la senda del crecimiento de años anteriores, cuando se alcanzaron incrementos en las exportaciones superiores al 10 %.

La autora es la presidenta de Cadexco.