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Educar con afecto

El castigo físico y la humillación afectan el desarrollo de la niñez y adolescencia

En el Día del Niño y la Niña, celebrado el 9 de setiembre, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, recuerda a los padres, las madres y los cuidadores la importancia de criar con amor y cariño. Quizás a nosotros nos causaron frustraciones en nuestra infancia pero ahora es nuestra responsabilidad cambiar los viejos patrones de maternidad y paternidad para cumplir con los derechos y favorecer el desarrollo integral de nuestras hijas y nuestros hijos mediante una disciplina participativa.

La calma, la conversación, la explicación de los hechos y la toma de acuerdos son una receta útil para una buena crianza, mientras el castigo físico y la humillación representan formas violentas de educación que afectan el desarrollo de la niñez y la adolescencia. En Costa Rica la legislación impide recurrir a este tipo de prácticas. La ley 8654 prohíbe el castigo físico y trato humillante desde el 2008, lo que sin duda es un avance importante hecho por el país.

Sin embargo, todavía casi el 65% de las personas reconocen que a veces no les queda otra alternativa que el castigo físico y la quinta parte utiliza los gritos para reprender. Estos son hallazgos en una encuesta nacional de Unicef y una amplia alianza de instituciones estatales y empresa privada.

De igual manera, el Comité de los Derechos del Niño recomienda sensibilizar “a los padres, maestros y otras personas que trabajan con y para los niños sobre medidas de disciplina no violentas”, en sus observaciones finales al IV Informe de Costa Rica sobre la implementación de los derechos del niño.

Este comité de expertos internacionales tiene como tarea darle seguimiento a los compromisos de los Estados que ratificaron la Convención sobre Derechos del Niño.

Respuesta integral. Pero la tarea pendiente es aún mayor pues los malos tratos y la violencia contra los niños, las niñas y los adolescentes van más allá de sus espacios inmediatos. En el Informe Mundial sobre la Violencia contra los Niños y las Niñas, publicado en el 2006 a solicitud del Secretariado General de las Naciones Unidas, la violencia se define como el resultado de múltiples factores, sean estos sociales, económicos, políticos y ambientales que impactan la vida de las personas menores de edad, en su ámbito individual, familiar y comunitario. De ahí que la respuesta debe ser integral. Venimos acompañando campañas y actividades culturales, artísticas, recreativas y deportivas, como una opción alternativa para la movilización social en las comunidades y como un medio para la prevención de la violencia. Queremos apoyar tanto a las familias como a las escuelas, los colegios y las personas líderes de las comunidades.

Al mismo tiempo, se impulsa el cumplimiento del derecho al juego que tienen los niños y las niñas.

El artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño reconoce explícitamente el compromiso de los Estados respecto al derecho “al descanso, al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”.

Más allá de acciones de atención y represión, hay que propiciar acciones de prevención que favorezcan ambientes protectores en cada uno de los espacios de socialización de la niñez y la adolescencia. Ninguna forma de violencia contra ellos y ellas es justificable y toda forma de violencia siempre es prevenible.