3 julio, 2016

Costa Rica es una nación con alto progreso social. Esto no resulta de políticas o inversiones recientes, sino de la acumulación de bienestar alcanzado a través de casi dos siglos de esfuerzos por desplegar una política social amplia en cobertura e innovadora en sus enfoques.

La Caja Costarricense de Seguro Social, un sistema de educación amplio y gratuito, el desarrollo del solidarismo y del cooperativismo, la amplia cobertura territorial de servicios públicos (agua, electricidad, telecomunicaciones), el Instituto Mixto de Ayuda Social, el Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares y el Banco Hipotecario de Vivienda son muestras, entre muchas otras, de una nación que a través de su historia ha construido su progreso social.

El propósito del desarrollo es lograr el bienestar colectivo. El crecimiento económico es un medio para alcanzar progreso social, aunque con frecuencia se comete el error de pensar que es un fin en sí mismo. La sostenibilidad intergeneracional de la base de recursos naturales es parte importante tanto del crecimiento económico como del progreso social.

Para que el progreso social mejore, una nación necesita crecer de manera vigorosa en términos económicos, y llega un momento en que para lograrlo se hace indispensable tener un alto nivel de progreso social. La relación entre estos dos conceptos esenciales del desarrollo es simbiótica.

Progreso social es la capacidad de una comunidad de satisfacer las necesidades básicas de sus miembros, de proveer los instrumentos e infraestructura para que cada persona y grupo puedan mejorar su calidad de vida y de ofrecer un ambiente propicio para que cada persona tenga la oportunidad de alcanzar su pleno potencial.

El IPS. Una alianza intersectorial formada por fundaciones internacionales, universidades y empresas privadas miden el progreso social, desde hace cuatro años, por medio de un índice multidimensional, el IPS.

Este índice solo usa indicadores de resultado social –nunca económicos o medidas de esfuerzo– por lo que representa un estado de situación del progreso social acumulado por una comunidad.

No es una medida de desempeño del actual gobierno, del gasto público o de las relaciones intersectoriales; representa la acumulación de bienestar –en 3 dimensiones, 12 componentes y 53 indicadores– que resulta de todas las decisiones de política social tomadas por el conjunto de la sociedad.

El IPS también es una medida de la eficacia y eficiencia con que los esfuerzos –inversiones, políticas sociales, leyes e instituciones– se convierten en progreso social. De acuerdo con el IPS 2016, Costa Rica es –y lo ha sido desde su primera edición en el 2013–la nación más eficiente en convertir su crecimiento económico en progreso social.

Con un nivel de ingreso per cápita (ajustado por la paridad del poder adquisitivo) de $13.698, Costa Rica tiene un IPS de 80,12 en una escala de 100 puntos, empatada con Uruguay, en segundo lugar de América Latina; con un nivel de progreso social similar al de naciones mucho más ricas como Italia, Corea del Sur, Uruguay, Chile, Polonia y Eslovaquia.

Siguen a Costa Rica en eficacia para convertir su crecimiento económico en progreso social Kirguistán (62,91), Moldovia (64,73), Uruguay (80,12) y Malawi (53,44); los cuales aventajan a naciones superiores en ingreso, lo que viene a demostrar que la buena política social y su despliegue efectivo logran mejorar los niveles de bienestar independientemente de los niveles de ingreso per cápita alcanzados. El ingreso per cápita no nos ata de antemano a un nivel de desempeño social.

Lo contrario también es cierto. La mala política social resulta en que, pese a su crecimiento económico, la gente de algunas naciones –Venezuela, Rusia, Egipto, Emiratos Árabes e Iraq, entre ellas– vivan en niveles de progreso social muy por debajo de lo que su nivel de ingreso debiera permitirles, de acuerdo con el modelo estadístico desarrollado por el IPS.

Otros resultados. Cuando Costa Rica se compara con las 15 naciones más cercanas en cuanto a nivel de ingreso, presenta debilidades muy específicas: en lo social, una alta tasa de homicidios y una alta tasa de matrimonios adolescentes; y en la salud, una alta tasa de obesidad y un bajo porcentaje de aguas servidas que son tratadas.

Como áreas de fortaleza se destacan el acceso a información y telecomunicaciones y la calidad medioambiental, factores de calidad de vida; y el ejercicio de los derechos personales, la libertad personal y de elección, y la tolerancia e inclusión de minorías e inmigrantes, en cuanto a ofrecer un ambiente de oportunidades para sus ciudadanos.

Cuando se le compara con las últimas naciones en acceder a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) –grupo de referencia importante para el país– se presenta relativamente débil en educación superior, seguridad personal, nutrición y asistencia médica básica, y acceso a agua potable y saneamiento.

Una característica valiosa del IPS es la flexibilidad que ofrece para comparar cada comunidad con diversos grupos de referencia, con lo cual es posible analizar cuáles políticas y qué tipo de modelo conviene más en cada campo y cuáles naciones o grupos deben servir como modelo y metas en el futuro.

La región. América Latina está en cuarto lugar entre las regiones del mundo, detrás de Oceanía, América del Norte y Europa Occidental. Sus áreas de menor desarrollo relativo son la seguridad personal, la educación superior y la vivienda. Sus tres áreas de mayor desarrollo relativo son salud y bienestar, ejercicio de los derechos personales y calidad medioambiental.

Destacan por su buen desempeño Chile, Costa Rica, Uruguay, Argentina y Panamá –en ese orden– y ocupan las últimas posiciones –de abajo hacia arriba– Honduras, Guatemala, Venezuela, Nicaragua y Bolivia; seguidas por República Dominicana y El Salvador, lo que pone al llamado CA-4 y a las naciones de la alianza bolivariana en entredicho en este campo fundamental del desarrollo.

El IPS se ha convertido en una herramienta de planificación. La Unión Europea calculó el IPS para las 270 regiones políticas en que está dividida; en la Amazonía de Brasil se midió el IPS para 772 municipios de una región con características ambientales muy particulares; en Colombia se midió el IPS en sus 10 ciudades mas populosas y ya se ha empezado a medir en empresas.

En todos los casos la idea es mejorar la calidad, eficacia y eficiencia de la política social relevante para cada comunidad.

Estado local. En Costa Rica, existe un IPS cantonal que muestra que Moravia, Flores, San Rafael de Heredia, Zarcero y San Isidro de Heredia son los cantones de mayor progreso social; y los de menor son Talamanca, La Cruz, Los Chiles, Garabito y Upala.

Ya se está trabajando con el Consejo Social y de Talento Humano, el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal y diversas alcaldías y organizaciones independientes, principalmente con jóvenes, para tratar de aprovechar esta información para conseguir un despliegue más eficaz de la política y los programas sociales en sus múltiples niveles.

El crecimiento económico es un objetivo importante de toda sociedad. Solo con empresas e instituciones altamente productivas es posible generar y aprovechar los recursos con que se crea el progreso social.

Pero el progreso social es la verdadera meta. Y solo cuando lo medimos de manera efectiva será posible manejarlo para que crezca –al lado de la economía– con alta eficiencia y productividad.

El autor es presidente de Viva Trust.